Presiono la nota de voz, cuando termino de leer todos los mensajes. Sé lo que me espera incluso antes de escucharlo. —Te amo, mamá. Te extraño mucho. Los ojos se me llenan de lágrimas al escuchar la vocecita de Shawn. Mi hijo, de apenas poco más de tres años, es un niño demasiado inteligente y amoroso. Puede que no entienda bien el motivo por el que me fui de su lado, pero debe quedarle claro que no será por mucho tiempo. Hoy le fallé en ese sentido. Y todo por culpa de su padre. Ese hombre que hoy me sacó de mis casillas, que insinuó cosas sobre mí, que intentó manipular todo para exigir una disculpa que mi hermanastra no merece y que, por más que los minutos siguen pasando, yo no dejo de pensar. En su olor, en su mirada, en ese fruncido de sus labios mientras me miraba con... apatía

