–Algo anda mal– dijo apretando el agarre en su arma. –Lo sé todo está mal, pero comenzará a cambiar– contesté golpeándolo con el palo justo en la cabeza, el golpe lo dejó aturdido, pero no fue suficiente como para derribarlo, tomé el bastón con fuerza entre mis manos, lo levante y lo volví a golpear. El aturdido tomó su arma como pudo e Intentó disparar hacia atrás, pero Gael corrió y se lanzó sobre él para sostener su arma mientras yo volvía a golpearlo dejándolo inconsciente. Rápidamente Gael se separó del individuo inconsciente, su rostro estaba perplejo y podía ver el miedo en su mirada, colocó ambas manos en su cabeza preocupado, y miró a su alrededor. La oscuridad cubría cada centímetro del lugar, haciendo de esté crimen uno ideal. –Vete a tu casa, y trae la cubeta– dije mientras

