El tacto es el sentido más desarrollado cuando nacemos, y esté es uno de los más necesarios en nuestra vida cotidiana. Al menos eso es lo que dicen. He nacido en un hogar en el cual no era habitual tocarse, nunca hubo abrazos, ni una tierna caricia, al menos no desde que mi progenitora murió. Así fue por siempre y de alguna manera eso me hizo sentir como si me faltará una parte muy grande en mi, recuerdo ver a los “simples” abrazarse a sus progenitores y correr a ellos luego de lastimarse buscando protección en el calor de los brazos de sus seres queridos, aquel contacto que parecían tener todos a mi alrededor era tan extraño para mi que apenas lograba comprenderlo y de alguna manera me acostumbre a esa carencia que siempre tuve. Nunca creí necesitarlo hasta el día de hoy cuando tocar la

