Llegó el día de la competencia y la playa se llenó de auspiciantes y fanáticos. Lucas se mostraba tranquilo, aunque la noche anterior se la había pasado dando vueltas en su cama. Se había quedado viendo las fotografías y videos de su teléfono una y otra vez. No quería que aquellas sonrisas, aquella compañía, aquella felicidad desaparecieran. No quería perder a su familia, porque eso era lo que por fin sentía tener. Agustina se había encargado de que contara con todo el equipo que necesitaba mientras que Federico había comprado una cámara con un lente especial para sacarle fotos desde la distancia. Ambos deseaban que Lucas lo logrará pero sobre todo deseaban que lo disfrutara. Como dos padres preocupados por su hijo pasaron por su habitación durante la noche para arroparlo y dejarle un bes

