Tom resopló ante las risas de todos. Se llevó las manos a la cremallera y se la subió, mientras observaba que ______ lo miraba con cara angelical y parpadeaba. La cena fue fantástica y Damian resultó ser un hombre increíble. _____ habló con él sobre básquet, dejándolo sorprendido al ver lo mucho que ella conocía de ese deporte. Al final, ______ le confesó que había estado en un equipo en su época de estudiante y cuando el jugador lo dijo en voz alta, todos la miraron. Tom, aún molesto por el mordisco, propuso: —Cuando quieras te reto a unas canastas. Pero tranquila, te daré ventaja. Ella sonrió lo mismo que todos los demás y replicó: —Tranquilo, muñequito. Sin ventaja, te ganaré. —¿Seguro? —Segurísimo. —Y, sin darle tregua, preguntó—: ¿Qué te ha pasado en el labio? Parece qu

