Siento tensión en todo mi cuerpo, admiro mi reflejo en el espejo, me veo casi como antes, pero noto el cambio en misma, la mirada fría, me provoca alzar el mentón en señal de reto, quiero pelear, quiero luchar y arrollar a todos a mi alrededor. Sé que no es tiempo, por ahora seré la sexi esposa de Claudio, la pobre que fue rechazada por él, la pobre a la que le era infiel. Acarició de nuevo mi vientre, sonrío por fin ante la idea de ser madre, cierro los ojos e imagino a un bebé en mis brazos. —Todo va a estar bien, bebé —digo acariciando mi vientre sobre el vestido de terciopelo en color vino tinto, me queda bastante ceñido y aún no se me nota el embarazo. Tocan a la puerta de la habitación. Creo que es un empleado y pido que pasen, para mi sorpresa es él, su perfume inunda mis fosas

