Amelia, viendo el ensangrentado y pálido rostro de Alan y sin señales de vida, se desplomó de rodillas una vez más. El sonido de las sirenas y el caos a su alrededor la abrumaban, sentía que el mundo se le venía abajo, fueron tantas emociones juntas que no pudo con tanto. — ¡Por favor, Alan, resiste! —Amelia sollozó, mientras Daniela se arrodillaba junto a ella desconsolada al sentirse culpable de lo que sucedió esa noche, intentaba consolarla un poco, vio a Amelia realmente devastada en ese momento. — Tenemos que seguirlos al hospital. —Dijo Ricardo, con la voz rota pero firme, intentando tomar el control de la situación. Los paramédicos subieron a Alan a la ambulancia, y en cuestión de segundos, los vehículos partieron a toda ve

