Alan dudó por momentos si eran celos lo de Amelia o era la frustración por lo que contaba, realmente, ahora no sabía qué pensar, estaba avergonzado con ella, pero no podía ignorar la incómoda punzada en su pecho al saber que Pablo había llegado con flores a reconciliarse. Daniela en ese momento abrió la puerta del baño, salió con la cara lavada, se veía realmente mal, aun así, los ojos eran de sorprendida por lo que Amelia acababa de contar, aquello bien lo pudo escuchar desde el baño a algunos metros de donde conversaba Amelia y Alan. — ¡No puede ser! —Dijo Daniela, llevándose la mano a la boca, estaba sorprendida, literalmente esa noche pudo ser un desastre de gran magnitud. —No sabía que Victoria había estado aquí. —Expresó su asombro, aun con su rostro

