Al escuchar esas palabras, Victoria retrocedió, sorprendida por la firmeza de Alan intentando entender lo que había escuchado. — ¿Qué...? —Susurró Victoria, sus ojos estaban desorbitados. —No... Tú no puedes dejarme... ¡No después de tanto tiempo! —Aclaró Vicky, la voz iba quebrándose lentamente, pasó rápidamente a un tono más alto y desesperado, y volvió a arremeter golpeando el pecho de Alan llena de enojo y furia, incluso abofeteándolo el rostro. —¡Tú eres mío, Alan! Entiéndelo. —Gritó Victoria, mientras lloraba desesperada de enojo y frustración, su maquillaje iba chorreando poco a poco y su noche que no había empezado aun ya estaba arruinándose por completo. — Victoria, lo nuestro terminó hace mucho tiempo. —Afirmaba Alan, mantenie

