La situación en la casa de Amelia continuaba siendo tensa cuando doña Margarita finalmente llegó. Al entrar, su sorpresa fue evidente al encontrarse con Victoria, a quien conocía desde que era una niña. Doña Margarita, siempre educada y amable, la saludó con una sonrisa, recordando los tiempos en que la pequeña Vicky solía jugar con Amelia. — Vicky, qué sorpresa verte aquí. —Comentó doña Margarita, con un tono cálido acercándose para abrazar a Victoria quien venía saliendo de la habitación de Alan. —¿Cómo has estado, querida? —Preguntó a Victoria, aunque aún enfadada por la situación, adoptó rápidamente una postura más amigable frente a doña Margarita, sabiendo que no podía mostrar su verdadera enemistad con Amelia. — Bien, señora Margarita, so

