Emma se despertó por la mañana completamente sobresaltada, mucho más cuando reconoció que estaba en la habitación de Liam, él estaba despierto, recostado a su lado, observándola fijamente, ella cubrió su rostro con la manta enseguida, él sonrió al ver que se ruborizaba como si fuera una chiquilla. —No me veas de esa manera, Liam. —Perdón, no puedo evitarlo, eres realmente hermosa, siempre lo he pensado, pero no recuerdo si alguna vez te lo había dicho, sé que quizás no es el momento, pero quiero pedirte perdón de nuevo por todo lo que te hice sufrir injustamente. —No hablemos de eso, por favor, Liam, no quiero recordar el pasado, lo que vivimos para mí ya no existe. Un gesto de tristeza ensombreció la cara de Liam, no sabía sí Emma había dicho aquellas palabras refiriéndose a que el su

