Emma ya se encontraba en la mansión cuando los tres llegaron, Elliot al verla, se acercó para darle un beso, la chica sintió el instinto de voltear la cara, pero hizo un gran esfuerzo por soportar. —Hola, mi amor, ya moría de ganas por verte. La nana y la madre de Elliot voltearon a verse, Emma notó extraña la actitud de la nana, así que se alejó de Elliot para acercarse a ella. —¿Estás bien, nana? Te notó extraña. —Me siento un poco indispuesta, pero no te preocupes, me recostare un rato y ya se me pasara. —¿No cenarás con nosotros, nana? —Preguntó descaradamente Elliot. —No, prefiero descansar, con su permiso. Emma caminó detrás de la nana, pero Elliot tomó su mano para impedir que lo hiciera. —Cenemos, es tarde y muero de hambre, fue un día agotador en la oficina. —Si me discul

