Hannah Salgo de la habitación sintiendo una opresión en el pecho, una dolorosa, desgarrante. ¿Por qué sigue mintiendo? ¿Por qué estoy enojada realmente? ¿Qué tiene más peso para mí, el hecho de que otra lo besara o que él negó rotundamente cualquier relación con ella? Aunque una ola de celos me invade al imaginarlo besándola, sin duda, lo segundo es lo que realmente me enoja. Odio las mentiras y más aún que vengan por parte de Hermes. Todo comenzaba a tomar un rumbo prometedor, en verdad estaba bajando la guardia, pero, el hermoso mentiroso tuvo que arruinarlo nuevamente al ocultar información importante. —¡Ah! Se supone que debo disfrutar hacerte sufrir, Hermes.—Murmuro al recordar el dolor que vi en sus ojos, la impotencia al no poder detenerme, al dejarlo.—Sin embargo, estoy tan mal

