Hannah Justo cuando creí que no podía ser más idiota... nuevamente superó mis expectativas. ¿Qué maldito mosco le picó? ¿El de los comentarios estúpidos? ¡Ja! Río sin ganas, quizás esa es su verdadera personalidad. ¡Claro! Como no caí en su juego, pretende humillarme. —¡Ay, maldito seas! Pensar que tengo celos de que otra mujer se te acerque. ¡Por mí, que te aproveche! —¿Celos de quién?—Sofía aparece detrás de mí, en los baños del hotel, asustándome por su inesperada presencia. —D-De... De nadie, ¿dije celos?—Intento pasar por su lado, pero ella me obstruye el paso, impidiendo mi huida. —No me hagas usar mis trucos para sacarte la verdad, Hannah. ¿De quién sientes celos? Trago grueso, sus trucos son sucios, terminas haciendo el ridículo y con una jaqueca espantosa. —¡Ah! Acompáñame

