Hermes Despierto con un dolor de cabeza palpitante que parece querer hacerme estallar el cráneo. Mis párpados se alzan pesadamente, revelando una habitación más difusa de lo normal. La luz del sol se filtra a través de las cortinas entreabiertas, iluminando la escena frente a mí. Y ahí están ellos; Sofía y Sebastian, los dos pilares en la vida de la mujer que amo, parados al pie de mi cama como guardianes implacables de la verdad. La mirada furiosa de Sebastian me perfora como un rayo, su resentimiento hacia mí emana como una tormenta lista para estallar. Sofía, por otro lado, está serena, casi inexpresiva, sosteniendo una taza de café humeante y dos píldoras en su mano. Me pregunto si es el café lo que realmente necesito en este momento o si es algo más fuerte para calmar mi cabez

