Hannah —Todo está en orden, señor Dupont. Al escuchar a la doctora, tanto Sebastian como yo, suspiramos aliviados, pero debí imaginar que mi amigo no se quedaría callado, mucho menos; en paz. —¿Ella no debería guardar reposo? Está por dar a luz... —Exacto, estoy por dar a luz, más no inválida o enferma, Sebastian.—Refuto con molestia. Esta pequeña escena, parece divertirle a la doctora, quien solo niega sin molestarse en ocultar su sonrisa. —La señora tiene razón y tanto ella, como los bebés, están en perfecto estado. Hannah puede continuar su vida con normalidad hasta que el día del parto llegue. Eso sí—me dirige una mirada de advertencia y continúa—: no abuses y si vuelves a sentir cualquier malestar, no dudes en llamarme o en acudir al hospital. —Haré lo que usted diga, doctora.

