•Narra Oliver• La estoy besando, ella me está correspondiendo y debido a esto, me siento el hombre más feliz del mundo. Me desprendo de ella, le muestro una sonrisa y acaricio su rostro, entonces me levanto y le extiendo la mano para que también se ponga de pie. Emily toma mi mano y ni bien le ayudo a levantarse, no pierdo el tiempo y la cargo entre mis brazos. —O-Oliver…—ella está pasmada viéndome con esa linda mirada intimidada. Yo me muestro pícaro y prosigo a seguir besándola mientras camino a paso lento. A los segundos tomo un poco de aliento y nos quedamos viendo en un enorme silencio, veo sus mejillas ruborizarse y evade mi mirada dulcemente, pero de pronto me sorprende enrollando mi cuello con sus frágiles brazos y apega su rostro a mi pecho. No me deja ver su linda expresió

