―¿Lograste descansar, bien? ―pregunto el agente, mientras que le extendía una taza de café humeante. La castaña soltó un largo bostezo, a la vez que se refriega los ojos recién levantada aún tenía un poco de sueño pero al hombre se le ocurrió la grandiosa idea de pararla a la cinco de la mañana porque debían aprovechar el día al máximo según él, por lo cual sin ni siquiera responder más que un solo gruñido se acercó para tomar la taza de café que le estaba ofreciendo. Venus sin perder tiempo le dio un soplido a su bebida dispuesta a probar el exquisito café. Él simplemente rió divertido por lo bajo. Por un momento ella casi lo escupe al escuchar la risa tan encantadora que el agente le había de brindar, pero trato de disimular con una ligera tos, mientra que comenzaba a caminar p

