Venus en todo el camino estuvo luchando contra sus propios nervios, desde aquella conversación en el callejón, no se habían dirigido ni una sola palabra más. Después de unos minutos sus ojos captaron como a través del vidrio de la ventana, se alzaba un lugar desolado a su alrededor, pero justo al frente de ellos una enorme estructura; como de un estacionamiento desolado, por lo que al llegar a ese sitio Thomas hizo un leve gesto con la cabeza al vigilante y éste lo dejó entrar.
De la nada se abrió una especie de puerta en la pared.
Por un momento la chica sintió que se le iba a caer la mandíbula de la impresión, todo eso era realmente, increíble, porque no estaba ahí hace un segundo, pero era inevitable para ella no mirar asombrada todo el nuevo lugar, aunque eso no es lo que más le preocupada, sino el hecho que a lo mejor estaba siendo raptada por un guapísimo y misterioso hombre, además que hace un periodo atrás dos hombres la intentaron asesinar.
Por su cabeza solo pasaba una interrogante y era saber...
¿Dónde verdaderamente estaba?
―¿Adónde me llevas? ― indagó la chica con algo de confusión en su voz.
―Estás son las oficinas centrales, es mejor que bajes–el hombre se dirigió en un lenguaje hostil a su pregunta.
Él salió del vehículo como si nada.
Solo fue cuestión de un corto tiempo para que llegará justo al lado del agente secreto un hombre de alrededor cincuenta años, con piel clara, de profundos ojos marrones oscuros, mientras que su rostro tenía una barba perfectamente cortada. Éste individuo no era más que el jefe principal en aquella área especialidad de la CIA.
―¡Agente, Thomás!―Le llamo el hombre. ―¿Conseguiste el dispositivo?―agregó interrogante por la situación.
Él mencionado automáticamente llevó su mirada hacía su jefe.
―¡Señor!, verás he traído a la agente―respondió Thomas en un tono de voz serio.
Ambos hombres dirigieron su vista hacía el auto, donde Venus intentaba salir de este pero ni siquiera se podía soltar el cinturón de seguridad, estaba completamente enredada con la cinta; ya a esa altura había hecho un extraño movimiento para salir al intentar deslizarse en dirección a bajo pero solo logro que saliera de una forma demasiado torpe hasta se enredo con su propio cuerpo ocasionando que cayera afuera del vehículo de boca.
―¿Ella es la agente? ―pregunto el hombre mayor, tratando de no reírse de la chica.
–Sí, ha estado actuando de esa manera tan tonta desde que la recogí en el aeropuerto ―comento el agente, a la vez que hace una mueca de incomodidad con su boca.
Él superior frunció el ceño sin poder creerse lo que le andaba diciendo, puesto que esa mañana mantuvo una conversación telefónica con la mujer encargada de entregar el dispositivo y por su voz se notaba que era alguien imponente con ímpetu, pero esa chica no es ni una cuarta parte de eso.
―¿Y el dispositivo, lo tienes?―interrogó el hombre.
Thomas simplemente negó con la cabeza.
―Se lo he pedido más de una vez pero no me da una respuesta clara―explico el agente con un toque de molestia.―Solo ha logrado llamar la atención al enemigo.―añadió con fastidio.
Aquellas palabras si que le parecieron sumamente extrañas al Jefe principal del departamento general en operaciones especiales, pero también podría tratarse de una estrategia muy bien planeada por la agente encubierta portadora del dispositivo para saber si caería en buenas manos, puesto que era un artefacto sumamente peligroso, que si cae en poder de alguien malicioso será el fin.
Venus estaba absorta de todo lo que realmente estaba ocurriendo, ella inconscientemente estaba involucrada en una situación peligrosa, pero lo único que pasaba por su cabeza era el hecho de ir a la casa de su abuela y contarle su peculiar llegada a ese país o en dado caso acaba de ser secuestrada por una súper mafia con impresionantes instalaciones.
―¿Disculpen?―llamo la atención de ambos hombres. ―¿Dónde estoy?―cuestiono con un poco de temor en su voz.
El hombre mayor enmarco una ceja intrigado.
―Soy el jefe de departamento, Alessandro Giordano―se presento el hombre, extendiendo su mano en dirección a la chica.
Venus se acercó a pasos temerosa hasta donde estaba él.
―Yo soy Venus Williams―habló en un hilo de voz la chica. ―¿En dónde estoy? – agregó, mirando a todos lados.
―Este es un lugar clasificado, pero ya serás escoltada por un agente a una casa de protección a testigos, dado que estás siendo perseguida por los rusos―expresó el líder sin más.
La de cabellera castaña por un segundo se quedo en estado de shock, sus piernas comenzaron a temblar; como si de una gelatina se tratase, porque jamás se le paso por la cabeza el simple hecho de encontrarse en una situación de este tipo, primero en un lugar desconocido en otro país, segundo sin ni siquiera conocer a los hombres que tenía en frente y por último debía llegar a la casa de su abuela lo antes posible.
―¿De qué me está hablando?―pregunto en un tono de confusión total. ―Yo debo ir a la casa de mi abuela, no sé que ando haciendo aquí y mucho menos quienes son esos hombres―expresó, a la vez que comenzaba a caminar de un lado para otro como una maniática.
Allí si que el gran Alessandro Giordano quedo completamente perplejo por las palabras de la chica, para voltear a mirar al agente secreto.
―¿Eres la agente Delux?―pregunto el mayor, a la vez que fruncía el ceño.
Venus hizo en su rostro una expresión que denotaba aún más su estado, estaba sumamente perdida ahora sí.
―No, yo soy Venus Williams― habló la castaña de manera rápida.
Él hombre de ascendencia italiana, realizo un asentimiento hacía el agente Smitt que de inmediato comprendió la indicación dada por su superior, por lo cual después de soltar un profundo y largo suspiro camino hacía su vehículo listo para llevar a la chica a su hogar destino.
―¡Muévete!―exclamó el agente ya teniendo la paciencia sostenida solo de un hilo.
La Williams solo entro en pánico.
―Te llevaré al lugar donde pasarás esta noche y quizás muchas más, así que muévete―informó Thomás ya subiéndose al asiento de piloto.
―¿Qué?―fue lo único que salió de los labios de la mujer.
Thomás apretó el volante de su auto al ya no tener más paciencia con la actitud de la castaña, estaba que se bajaba y la subía a la fuerza de una vez por toda.
―Será mejor que no lo hagas esperar más―Le aconsejó el jefe despidiéndose de ella.
Un escalofrió recorrió la columna vertebral de la joven adulta con tan solo sentir la penetrante mirada que el agente le estaba dando desde su asiento, ya no le quedaba de otra salida tenía que seguir cada una de las indicaciones que les estaban dando esos hombres para poder ir a casa de su abuela lo antes posible y que está no enloqueciera.
―Nos encargaremos de avisarle a tu abuela―se dirigió el hombre a la chica, para después mirar al agente. ―Lo espero en mi oficina―agregó en un tono de seriedad.
El agente Smitt asintió con la cabeza ante la orden directa, mientras que Venus ya no tenía escapatoria; por lo cual acepto y se subió al súper auto.
Ella solo esperaba salir viva de toda esta situación para seguir con normalidad sus vacaciones en la casa de su abuela materna...
Continuará...