―¡Déjame en paz!―gritó el agente con voz entrecortada, esquivando todas las cosas que la chica le lanzaba. Ella había enfurecido por culpa de la grandiosa idea del hombre de despertarla así, tal vez no se hubiera puesto tan agresiva, él ni siquiera se dio cuenta que la castaña se le lanzo encima como un "gato endemoniado", hasta que se enredó con la propia cama provocando que el cayera y la chica justo encima de él. ―¡Eres un completo idiota!―exclamo la joven, entre golpes que le proporciona en el pecho del agente. Por primera vez en mucho tiempo él estaba completamente nervioso de tenerla en esa posición a una mujer, puesto que desde siempre se había dedicado solo a su trabajo simplemente dejando de lado una relación, claro que él no era un santo ya ha hecho varias cosas, pero lo qu

