―Por favor, vamos a pasear aunque sea a un lugar desolado, no quiero volver a estar encerrada por tanto tiempo―rogó la castaña, desde el asiento del copiloto. Thomas rodó los ojos fastidiado, la chica tenía al rededor de media hora insistiendo que la llevará algún lugar, por lo cual no le quedaba de otra más que pensar un lugar donde ir que no pusiera en peligro la vida de ninguno de los dos, principalmente la de ella, porque esta a su cargo. Al cabo de unos minutos tomo la iniciativa de ir a la playa, pero él conocía un lugar que no era muy habitado perfecto para no llamar la atención de nadie y no arriesgarse mucho. ―Solo te diré que esta vez te saliste con la tuya pero solo esta vez―le aclaro, soltando un leve sonido con la boca. Ella simplemente sonrió mostrando sus blancos di

