CAPÍTULO 26.

1090 Words

El suave roce de la mano de Diago sobre su hombro hizo que su piel se erizaba. Aileana disimuló, pero rápidamente un sentimiento de culpa se hizo presente en ella. Finalmente, Diago terminó de retirar de su cuerpo el abrigo afelpado de color café oscuro que llevaba esa noche Aileana. —Gracias. —Es un placer. Aileana recorrió con sus ojos aquel salón donde su característica especial era la elegancia de los candelabros y los ventanales. —Vamos. Diago ofreció su antebrazo a Aileana, que solo sonrió aceptándolo. "Ya había asistido a fiestas de personas con dinero, pero en especial esta era demasiado extravagante. Las mujeres lucían hermosas con todas aquellas joyas sobre ellas, quizás ese era el motivo del costoso obsequio que él me había dado esa noche. Al día de hoy desconozco muchas

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