Alené.
Después de la tarde que estuve en compañía de mi hermano él se ofreció a ayudarme a sacar la ropa y todas las pequeñas cosas que se encontraban en mis maletas hasta que Kolton decidió regresar a su departamento y entonces me tomé mi tiempo para así arreglarme para lo que sería esta fantástica noche.
Me encontraba frente al espejo de la ducha admirando mi vientre plano junto a mi piercing de punto en mi ombligo, pasé una de mis manos por mi cabello para así terminar de arreglarlo a mi manera.
Observé la hora en mi teléfono y en veinte minutos llegaría Kolton por mí para la dichosa pelea clandestina.
Ya tenía aproximadamente un mes que no asistía a esos eventos, gracias a que a mi madre no le gustaba que una chica peleará como una mujer y sobre todo que peleará con hombres. Pero eso no me detenía, yo peleaba con lo que me pusieran al frente, no le tenía miedo a nada ni a nadie.
Mi padre desde pequeños nos inculcó que teníamos que defendernos y no dejarnos de las personas. A los seis años metieron a Kolton en una escuela de kárate, mientras que a mí en ballet y no me gustaba para nada estar haciendo posturas y escuchar a niñas gritar y llorar así que terminé en karate con mi hermano.
Desde ese entonces no he dejado de pelear, asistimos a algunos torneos y mi hermano siempre ganaba cuando se trataba de hombre contra hombre y yo ganaba cuando era al revés.
Éramos la gran sensación "Los hermanos Meier"
Caminé hasta el clóset donde ya todo estaba arreglado. Tomé un licra n***o junto a un crop top blanco y una chaqueta negra. Al estar totalmente vestida me dispuse por unas botas negras y no podía olvidar mi bolso de mano en este metí mi teléfono junto a mi billetera.
Al tomar las llaves de la moto mi teléfono empezó a sonar así que sabía que se trataba de Kolton ya podía adivinar, así que no contesté y me dispuse en salir de mi habitación hacia el gran ascensor.
Al llegar a los estacionamientos pude apreciar la camioneta de Kolton junto a mi motocicleta, así que me dispuse en caminar hasta él.
─Te estaba llamando ─soltó al verme.
─Lo sé y ya estaba por salir, por esa razón no contesté.
─¿Irás en tu moto? ─preguntó.
─Sí, te sigo.
Subí a mi motocicleta Yamaha color n***o, fue un regalo de mi padre cuando cumplí mis veinte, mientras que a Kolton le regaló la camioneta.
Pasé mis manos por mi cabello n***o perfectamente planchado y coloqué el casco, bajé el vidrio y arranqué la moto. Kolton salió de los estacionamientos y me dispuse en seguirlo.
La carretera estaba atestada de algunos autos por lo que tuve que mantenerme alado de la camioneta de mi hermano, ya que no conocía la ciudad.
Un auto detrás de mí empezó a tocar el claxon, nos detuvimos en un semáforo de color rojo y volteé al auto. Había un chico en el asiento del copiloto, sacó ambas manos por la ventana e hizo con ellas el boceto de una penetración.
Subí el vidrio del casco antes de gritarle ─¡Hijo de puta!
Kolton soltó una carcajada y en ese momento el semáforo cambió a verde, bajé el vidrio y continué el recorrido detrás de la camioneta de mi hermano.
Ya estaba acostumbrada a esas expresiones obscenas y cualquier comentario por parte de los hombres al ver que era una chica conduciendo una motocicleta.
¡Hombres!
La camioneta de mi hermano pasó por un pequeño túnel y luego se detuvo en un estacionamiento, aceleré y llegué a su lado. Kolton bajo de la camioneta y encendió un cigarro llevándolo a sus labios.
Observé el lugar a través del vidrio del casco y pude ver todo tipo de chicos y chicas dirigir su mirada a mí. Había chicos en la entrada, otros en sus autos.
Me deshice del casco removiendo mi cabello lacio y bajé de la moto, le tendí la mano a Kolton y él colocó un cigarro en esta.
Lo encendí llevándolo a mis labios y observé las miradas sobre mí.
─Eres el centro de atención hermanita ─soltó.
─Era obvio, soy la más bonita de aquí ─contesté botando el humo del cigarro.
Una voz se hizo presente a través de un micrófono informando que en tres minutos empezaría la primera pelea. Las personas que se encontraban en los estacionamientos emprendieron su camino hasta la entrada.
─¿Vas a pelear? ─preguntó Kolton.
─¿Piensas que he venido hasta aquí a ver?
─No, ya sabía que pelearías.
─Me alegra que lo sepas ─contesté.
Kolton emprendió el camino hasta la entrada principal y caminé a su lado, me rodeó con su brazo dejándolo caer en mi hombro, mientras que terminaba mi cigarro.
Nos mantuvimos en la pequeña fila para entrar, volteé mi mirada y observé al idiota que me habló en la cafetería. Se encontraba con el mismo chico y chica que lo acompañaba en la cafetería, pero esta vez pude presenciar a la chica de cabello fuego que había visto bajar de la Jeep.
Un hombre me colocó un cintillo en la muñeca al igual que a Kolton y luego nos dio el pase para adentrarnos al enorme lugar en donde unos reflectores estaban sobre el cuadrilátero.
El lugar no estaba tan lleno, pero tampoco tan vacío, había unas cuarenta personas, sacos de boxeo, sillas y una gran planta de boxeo.
─Vamos a tomar asiento en la primera fila ─dijo Kolton y asentí.
Un chico de cabello rapado subió al lugar de la pelea con un micrófono en su mano. ─Vamos a empezar la pelea de esta noche, aunque eso dependerá de ustedes ya que como sabrán a este chico le temen ─soltó y todos los presentes soltaron una carcajada.
¿Acaso ese chico es Dios para que le teman?
»─Tanner sube al escenario veamos quien será tan valiente para pelear esta noche contigo ─continuó hablando el chico.
─¿Cuánto es la ganancia? ─escuché una voz a mi espalda.
─Ochocientos dólares al que gane ─respondió el chico.
Mis ojos fueron hasta la esquina del cuadrilátero donde un chico con una boina negra empezó a subir, él estaba despaldas por lo que no pude apreciarlo, pero en un segundo volteó y abrí mis ojos como platos.
Un completo bombón.
Se deshizo de la boina dejando ver su cabello n***o despeinado y luego de su sudadera inmediatamente observé su pecho cubierto de diferentes tatuajes al igual que sus brazos, su piel era muy blanca y su expresión mostraba seriedad.
»─¿Alguien quiere pelear esta noche contra Tanner? ─preguntó el chico rapado.
Me levanté de mi asiento y caminé hasta el cuadrilátero antes de levantar mi mano con una sonrisa.
─Yo lo haré ─respondí.
Los ojos del chico dieron a los míos, sus ojos eran azules, tan azules como mirar el cielo, una quijada perfectamente definida, junto a unos labios rojos muy carnosos.
Escuché algunos aplausos a mi espalda y sonreí porque sabía que se trataba de Kolton.
─¿Cuál es tu nombre? ─preguntó el chico del micrófono.
─Alené.
─Damas y caballeros, Alené peleará con Tanner ─soltó el chico y la multitud estalló en gritos y aplausos.
Los ojos del chico estaban sobre los míos y quizás se trataba del hecho de que ambos nos estábamos mirando por primera vez ya que nuestros ojos permanecieron unidos durante casi cinco minutos y luego fui yo quien desvió la mirada para observar a Kolton quien mostraba una sonrisa desde su lugar.