69. La quiero aquí Sara —¿Lista para ir a casa? –No sé cómo lo hizo pero Franco logró que pudiera salir del hospital y no tener que ser llevada al tutelar para menores. —Gracias abuelo. Perdón por fallarte. —No me contesta, pues cuando está a punto de hablar, la tos lo ataca y me parte el corazón escucharlo. Los hice dejar su hogar a altas horas para ir por mí y aún así, mi hermana no me lo reprocha. —Está bien, espero que sea la última vez. Hablaré con tu padre para que sea más estricto contigo. Y nada de novios. —Cuando se recupera, lo primero que hace es prohibirme salir con Dax. Abro los ojos muy grandes y mi hermana se tapa la boca para evitar soltar una carcajada. —Pe-pero…¡abuelooo! –-Todos comienzan a reír dentro de la habitación. Mi padre solo niega, pero por su

