47. No tendré misericordia Sara Salgo de prisa de la escuela. Han sido unos días muy extraños y siento como si todos supieran quien soy y que estoy haciendo. En la entrada ya está estacionado Dante, quien me abre la puerta desde adentro. —¿Te llegó un mensaje? —Me pregunta y solo muevo la cabeza. Esta situación me causa mucho estrés. —Si, vamos. No puedo demorarme mucho pues esta noche mi madre va a ofrecerle una cena a una clienta y quiere que esté presente. —¿Estoy invitado? —Me quedo callada, pues normalmente si le pido que esté conmigo para no aburrirme, pero tengo miedo de que se le salga algo indebido ahora que Dax va a estar ahí. —Creo que esta noche te dejaré descansar. —No me contesta nada, y pienso que tal vez se molestó. —¿Estás enojado? —Volteo a verlo y su ros

