EPÍLOGO Sara Han pasado ya dos años desde que todo terminó. Mis charlas con la psicóloga han dejado de ser frecuentes, pero aún nos tomamos un café de vez en cuando. Hay días como hoy, que despierto en el momento del barco y la mirada de Damon me dice que no me va a dejar en paz, pero sé que solo es una pesadilla, pues él está muerto. Eso me aseguraron todos y no tengo por qué dudar. —¿Qué te pasa? —Mi esposo me abraza por la espalda y me acurruco a su cuerpo para obtener su calor y sentirme segura. —No lo sé, es esa pesadilla otra vez. —No tengo secretos para Dax, así que él sabe de mis malos sueños. —Tal vez si vas a su tumba y te cercioras de que está ahí, puedas estar más tranquila. —Sus palabras me producen escalofríos. En verdad no quisiera ir a ese lugar. —Voy a pe

