94. El gran hipócrita Daxter —¿Te sientes más tranquila? —El que Sara hubiera visto con vida a las dos personas que estuvieron con ella el día del atentado y que pensó que habían desaparecido en el mar para siempre, la tranquilizó mucho, pero aún hay cosas en las que tiene que trabajar. —Un poco, pero hasta que no estén conscientes y pueda hablar con ellos, no estaré en paz. —Llegamos a la casa de sus padres y hay una pequeña bienvenida. Están presentes sus padres, hermanos, sobrinos y mis papás. —¡Corazón! Me alegra tanto verte despierta. —Mi suegra se adelanta y se acerca a nosotros. —Gracias mami y perdón por preocuparlos. —Su madre la toma en brazos y ella se refugia en ellos. Detrás de ella viene su padre que la abraza fuerte. —Sabía que no debía entregarte. —Su comen

