52. Mi lugar seguro Sara No puedo pegar los ojos desde que me acosté a dormir. La fiesta no pudo salir peor o mejor, depende de como vayan resultando las cosas a partir de este momento. Escucho que la puerta se abre y una cabecita rubia se asoma con precaución. —¿Duermes chérie? (cariño)—La dulce voz de mi francesa favorita se escucha y veo que entra al verme despierta. Se mete entre las sábanas y nos acurrucamos juntas. Nos abrazamos y comenzamos a reír en esta linda complicidad que me encanta. También con mis sobrinos la tengo, pero mientras no pase el peligro, no me voy a acercar a ellos ni a mis hermanos. —¿Por qué estás tan contenta? —Le pregunto y suelta una risita muy linda. —Porque soy muy feliz. Nunca pensé que este viaje a América, sería tan importante en mi vida.

