Mailen. —Buenos días. —la miro mordiéndome la lengua cuando entra con su abogado, aprieto la mano de Elias con fuerza. —Buenos días. —mi papá se para dándole la mano a los dos y mi mamá le sigue. —Esto es entre los padres de Evelin, ¿Qué haces aca?. —mi papá dijo que no digamos nada, que no caigamos en la provocación, porque va a decir de todo para dejarnos mal. —Bien, vamos a lo que venimos. —hay un hombre que es el fiscal que controla todo los tratos—. Bien, les llegó la propuesta de mis clientes y queremos saber su contrapropuesta. —Leímos la propuesta y veinte le parece poco a mi cliente, queremos subir a treinta y cinco, es lo mínimo que va a pedir. —Bueno, la casa vale quince, mas los veinte que ofrecemos cumple la cuota que piden. —No, la casa no debe ser contada. —Es contad

