Elias. —A ver, puedes lastimarte hombre. —Bena lo mira sin entender a mi papá—. No debes pararte así, yo te explico. —mi papá se acomoda señalándole las piernas y lo hombros—. ¿Ves? Un poco de lado y haces la fuerza con los muslos o vas a dañarte la espalda, y la mano de esta manera. —Bien, lo hago y me vas corrigiendo —vinimos al local con Mai temprano para terminar con la parte de afuera, y llegaron justo cuando me estaba poniendo a revocar la parte del costado—. ¿Y?. —Bien, vas bien. —paso la cuchara por el balde sacando lo que queda asi voy por mas—. Bien, voy a hacer un poco mas de mezcla. —No papá, deja de esforzarte así. —Tenemos que terminar esto hijo. —no digo nada porque es hablar al pedo, queda poco menos mal porque vinimos tempranísimo con Mai y los nenes, y me quedaban do

