Me moví hacia la ingle y el m*****o estaba completamente en mi garganta. De nuevo este sentimiento, cuando estás lleno desde el interior de modo que no puedes respirar. Esta vez, el reflejo nauseoso vino de inmediato, pero pude reprimir el impulso. El m*****o cayó por completo en mi garganta, gemí, tosí y traté de deshacerme del exceso de saliva. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, tenía la nariz tapada. El hombre hizo movimientos hacia adelante, resoplando y de vez en cuando gemía en voz alta y prolongada. No tuve que hacer nada, mi padrastro me empujó contra la pared y ahora él mismo estaba empujando su órgano en algún lugar más allá de las amígdalas. Ahora él tenía el control total de la situación y yo ni siquiera podía moverme, estaba sentada contra la pared a quemarropa.

