Al día siguiente me levanto prácticamente derrotada, pareciera que no he dormido en toda la noche, a pesar de que apenas terminé de comer caí rendida en la cama y no abrí los ojos hasta ahora. Me siento y pongo los pies en mis zapatillas, para quedar mirando a un punto fijo sin ninguna razón y con la mente perdida, sumergida en esos ojos azules, y mirada penetrante, también en una sonrisa arrogante y de satisfacción, un escalofrío me llega y suspiro queriendo alejar esas sensaciones.
Me pongo de pie y tomo una ducha, donde la mayor parte del tiempo me quedo bajo llave recibiendo el agua fría que cae sobre mí, y dejando que mis lagrimas se mezcle con el agua, lloro porque no puedo entender muchas cosas.
¿Cómo puede actuar de manera tan abusiva?
¿Cómo pudo besarme sin ni siquiera conocerme?
¿Como pudo pensar en que me interesaba, cuando ni si quiera habíamos cruzado alguna palabra?
Este sujeto está mal y después de tanto pensarlo he decidido no demandarlo, nadie me creería ya que él es Ethan Williams, un multimillonario que hace lo que quiere, cuando quiere y con quien quiere, así que lo único que quiero es olvidar todo esto y seguir con mi vida.
Y pienso en muchas mujeres que de alguna u otra manera hemos sido violentadas, abusadas, ultrajadas por hombres o personas millonarias y debemos callar por el simple hecho de que nadie nos creería. Lo que van a decir es que nosotros queremos atención, o dinero, por eso demandamos y que todo es falso.
Es triste que debamos callar a los abusos cometidos por otros solo porque el dinero lo compra todo... Hasta la verdad.
Decido salir de la ducha con una actitud diferente y enfrentar el día de la mejor manera, al pensar en David sonrío de oreja a oreja, ya que hoy no tengo trabajo y pasaremos el día juntos con mis hermanas. Así que me coloco un vestido floreado que me llega a media pierna, unas sandalias de flores y como mi cabello es afro decido dejarlo suelto y que muestre mi identidad. Soy una afroamericana, de tez morena, cabello grande, voluminoso y rizado, mis ojos son grandes y mis labios un poco gruesos en comparación con las mujeres americanas de aquí, también soy alta, delgada y esbelta, me gusta el baile y eso me ayuda a mantenerme en forma, agarro mi bolso y bajo para hacer el desayuno.
—Al fin despertaste — miro sorprendida la mesa
—¿Tú hiciste esto? —indago con asombro y luego miro a Maisa
—Sé cocinar —me responde y se gira a seguir en lo suyo, me acerco a ella y la abrazo
—Lo sé, solo que venía a hacer el desayuno y veo este banquete —miro la mesa —Huevos, panqueques, frutas, jugo, café con leche... Solo digo que es... Wow — beso su cabeza —Gracias hermanita — la escucho reír y me siento
—Ayer te vi triste y quise que despertaras con algo bueno —le tiro un beso
—¿Qué hice para merecer hermanas como ustedes? — rueda los ojos y río —¿Puedo comer o te espero? — indago sintiendo mis tripas rugir
— Come no más —sonrío y comienzo a comer —Y si quieres podemos hablar de lo que te pasó ayer —la miro
—¿Tu hermana? —indago viendo alrededor
—Se está vistiendo, y como es ella, tal vez jamás salgamos de aquí —asiento ante su comentario y ella igual
—Ven, siéntate a mi lado —me da su mano y se sienta, suspiro —Sabes que trabajo en la cafetería, ¿verdad? —
—Si, es delicioso el café en ese lugar — asiento
Pues hace unos días llego un señor, bueno, un chico como de unos 28 años de edad, y no dejaba de mirarme, y cuando se fue me dejo una propina de quinientos dólares — los ojos de Maisa se abren en gran manera
—Eso es mucha plata —asiento
—Lo es — la miro y sigo hablando — Luego dejó de ir unos días, me alegré porque no me gustó la forma en la que me miraba; pero luego volvió a aparecer y seguía mirándome fijamente y no quitaba la vista de mi —ella hunde las cejas en confusión —El día de ayer me dejo mil dólares de propina, no sé porque, ya que no fui quien lo atendió, y tampoco dejaba de verme —
— ¿Y qué hiciste con la plata? —indaga
—Ya te enterarás — asiente y me presta toda su atención — Cuando ya salía del trabajo que las llamé para darles la noticia de la pizza, el me esperó afuera del trabajo y me agarró del brazo, y me reclamó porque no lo llamé —
—¿Y de ahí? —pregunta ya que me he quedado callada solo de recordarlo
—Le grité y le dije que no tenía derecho a tratarme así, y no tenía ninguna obligación de llamarlo si no me daba la gana —
—Bien hecho —
—Y me besó —
—¿El qué? — indaga asombrada
—Me besó — repito
—Imbécil —
—Lo sé —
—¿Y qué hiciste? — indaga
—Lo mordí y luego lo pateé allá abajo— Maisa suelta una carcajada y me uno a ella
Ahorita río, pero ayer temblaba.
—Luego vine a casa y pues, el resto ya sabes —asiente
—Eres increíble, de otra hubiera solo corrido, pero tú lo golpeaste —
—Y le tiré los mil dólares en la cara, y lo insulté — volvemos a reír —Se siente bien hablarlo — ella me abraza
—Eres una gran persona y no mereces que nadie te trate así — nos separamos
—Gracias Isa — es como le digo —Vamos a ver a la loca de tu hermana — me pongo de pie, pero ella me detiene — ¿Qué sucede? —indago
—Hay algo de lo que quiero hablar —anuncia
—Claro, dime — tomo asiento de nuevo
—Recuerdas que me maquillé para que ese chico me mirara — asiento —Pues no me miró, para el solo existe Rachel Dumans — hago un puchero —Pero con tu historia, entendí que si un chico no me valora no tengo porque hacer las cosas diferentes por el —asiento
—El chico que se enamore de ti, debe amarte como eres, además, tú vales oro y no mereces menos que eso —ella sonríe
—Gracias, gracias, ayer estaba también triste, pero ahora estoy mejor. Ahora si vamos a ver a Steffy —y con eso nos levantamos y vamos a ver qué hace nuestra hermanita
Al llegar a su habitación la encontramos tirando ropa al suelo y gruñendo.
—Wow, ¿pero ¿qué pasó aquí? — su cabecita se asoma detrás del ropero y sale
Amo a Steffy pero en este momento me causa un poco de estrés el hecho de que todo esto está hecho un desorden y que ella tiene unos leggins con unos shorts y pantalón al mismo tiempo, su traje de baño, una blusa de tiras, un abrigo, una chaqueta y una chopa y sin mencionar que lleva una gorra un sombrero y encima de eso unas gafas.
Ay mi hermanita.
—No se que ponerme —dice a ponto de llorar ya que su labio inferior tiembla, yo miro alrededor sin saber que decir
—Pues ya te pusiste todo el ropero — menciona Isa y yo golpeo su espalda — Auch, es la verdad —la vuelvo a golpear y con la cabeza señalo a Steffy, que ya ha derramado varias lágrimas
—¿Me veo horrible? —hace un puchero
—No, claro que no —responde Isa
—Nena —me acerco a ella y la cargo para sentarme en la cama y a ella en mis piernas — No te ves horrible, solo que a veces si nos ponemos muchas cosas encima no nos hace ver como princesas — sus ojitos me ven —¿Verdad Isa? — la miro y entrecierro mis ojos hacia ella que rueda los suyos y se acerca a nosotras agachándose frente a Steffy
—Estas hermosa, solo que tienes demasiada ropa puesta, además hermosa, si hace calor no querrás usar una chompa porque te vas a asar — rie de forma inocente
—Si, hace mucho calor — reconoce
—Entonces, ¿qué te parece quitarte la chompa y guardarla? — le pregunta
—¿Y si hace frio? —indaga Steffy
—Bueno, si hace frio llevemos el abrigo en la mochila, ¿te gusta? — indaga Isa y Steffy asiente emocionada, ambas compartimos una mirada y sonreímos
Es así que Steffy termina solo vistiendo su traje de baño y en su mochila lleva otra parada de ropa, el abrigo y toalla, han pasado como 50 minutos en esto que cuando salimos a la sala la comida esta fría y es en ese momento que agradezco al cielo por el que inventó el microondas y después de calentarla comemos.
David llega minutos después y salimos para tener nuestro día de familia.
¿Qué les pareció este capítulo?
¿Les agradan los personajes?
Espero la historia les esté gustando mucho, en i********: y f*******: me pueden encontrar como: Genemua.Libros.
Ojalá se pasen por ahí para saber más de los mundos que creo.