P.O.V Miranda Hoy no ha sido un buen día. Las náuseas matutinas me tienen al borde del abismo, y mi vientre abultado me dice que todo marcha bien, pero jamás creí que fuera tan difícil. —Ni te lo creas. Sería aún peor si yo no estuviera influyendo para que no fueran tan graves —dice Aurora en mi mente con diversión. Bufé. —Sí, claro… cómo no. Me muevo en la cama con dificultad y siento el calor de sus cuerpos a mi lado. Mis dos alfas están aquí, pegados a mí como sombras. Últimamente son más posesivos, algo que Aurora me explicó hace unos días. Mis feromonas son intensas, y ellos se vuelven aún más protectores ahora que estoy en la etapa más vulnerable de la gestación. Dos meses ya. Puedo sentir a mis bebés. Es una locura. Crecí como humana y siempre supe que un embarazo duraba nueve

