P.O.V MIRANDA Después del intenso intercambio de besos y emociones con Gabriel y Damian, tome un desayuno ligero y rápido, sentí que era hora de cambiarme de ropa para el entrenamiento. Me dirigí a mi habitación, donde elegí una calza deportiva corta de color n***o y una remera gris de mangas cortas que se ajustaba perfectamente a mi cuerpo. Completa el conjunto con unas zapatillas cómodas y recogí bien mi cabello en una coleta alta. Cuando bajé para unirme a ellos, sus miradas lo dijeron todo. Tanto Gabriel como Damián quedaron boquiabiertos al verme. El calor en sus ojos era más que evidente, y me sentí poderosa, como si estuviera tomando control de la situación de una manera que no había imaginado. – Te ves increíble – dijo Damian, con una sonrisa que me hizo sonrojar. – No puedo e

