P.O.V VLADIMIR No había mentido cuando dije que era la loba más hermosa que jamás haya visto. Miranda. Su belleza era casi insoportable. Sentía algo dentro de mí, algo que no había sentido en siglos. Como si los latidos muertos de mi corazón volvieran a la vida solo al mirarla. Pero no podía permitirme mostrar debilidad. Soy el rey vampiro. Me sorprendía que todo hubiera salido según lo planeado. En realidad, fue más fácil de lo que había imaginado. Su manada, aunque fuerte, no estaba preparada para mi poder y el de mis soldados. Al llegar a mi palacio, di órdenes específicas: encerrarla en la mazmorra. Pero había una instrucción que todos debían seguir: nadie podía tocarla. Si alguien iba a romper su voluntad, sería yo. Conozco bien a estos bastardos, y una orden mía no la romperían. B

