Al día siguiente, sin ganas, nos levantamos demasiado temprano, desayunamos en la cafetería del hotel, y luego fuimos al evento donde enseñaríamos nuestro proyecto. Llegamos al lugar, era inmenso, y había una multitud de gente, comencé a ponerme más nerviosa, Pablo intentaba tranquilizarme, pero era en vano. Salimos afuera para tomar un poco de aire. —Estará todo bien —susurró él y me besó la cabeza, lo cual, no me lo esperaba, ¡estábamos en público! Y sabiendo cómo son las personas, podían pensar cualquier cosa. —Estoy muy nerviosa. —Tranquila, estoy contigo. Asentí, regresamos adentro, nos sentamos en los lugares que nos habían asignado. Llegó la hora de presentarnos, nos levantamos, nos paramos frente a todos, tomé el micrófono y comencé a hablar. —Buenos días, soy Nohemí Vega

