27. Fantasías. Lia. Lo observo dormir. Becket está profundamente dormido. Lo de anoche debe estar pasándole factura, porque, aunque ya me desperté, me desprendí de sus brazos y lo saqué de dentro de mí, él aún no ha abierto sus ojos azules. Ni siquiera después de hacer café, asearme un poco y sentarme con la tableta para adelantar algo de trabajo, se ha movido. Lo miro de nuevo cuando se mueve, lanzando un brazo sobre su cabeza. Su bíceps se tensiona y abulta con el movimiento, marcando sus venas azules de la forma más varonil posible. Becket es fuerte de una forma que grita trabajo duro en la vida real, y la manera en que sus músculos se tensan bajo la manga corta de su camiseta, me recarga de inspiración. Con mi cabeza apoyada en mi mano, miro hacia abajo a la tableta en mi cama, y

