Al estacionar mi camioneta frente a la casa grande, me quedo unos minutos en silencio, observando la fachada de lo que durante tantos años fue mi hogar. Hay demasiados recuerdos atrapados entre esas paredes, la mayoría más amargos y dolorosos que felices. Pero incluso en medio de todo eso, hubo destellos de luz. Risas, alegría… todo gracias a Cass. Y a Lucas, cuando era solo un niño corriendo por los pasillos a pesar de la violencia que escondía el lugar. Paso las manos por mi rostro, intentando encontrar claridad, definir cuál debería ser el siguiente paso. Todo se siente incierto ahora, como si me hubieran arrancado el suelo bajo los pies y me dejaran tambaleando en medio del vacío. Me bajo de la camioneta y entro por la puerta. Una vez dentro de casa, me dejo guiar por las luces hasta

