—Hay una gran posibilidad de que mi hijo sea de Ezra y toda la probabilidad de que el tuyo sea de Zayn —dice con seriedad y mucha frialdad Sam—. Pero, los cambios llegaron a su fin. Tu hijo crecerá en tu verdadera vida con Ezra y el mío con Zayn. Jugamos este juego consciente y ahora afrontaremos ambas los resultados. —Que fácil lo dices —se queja Angie. —La realidad no cambia porque utilice otras palabras —dice Sam. —Tú sales ganando hermana —responde con sorna Angie—. Cómo no te enamoraste, puedes desecharlo todo. La otra pelinegra llamada Sam se queda callada y no por las confesión de su hermana sobre que se ha enamorado sino porque no puede responder con seguridad de que no lo hizo. Sin embargo, a diferencia de Angie ella tenía claro sus objetivos. El amor no le cambiaría los plane

