La mañana del día de la boda amaneció con una tensión palpable, un reflejo de las vidas entrelazadas de las gemelas Sam y Angie. En la pequeña iglesia de San Lorenzo, cercana al bullicioso corazón del barrio donde crecieron, los preparativos para la boda de Angie y Ezra estaban en marcha. El aire olía a flores de jazmín, una atmósfera íntima y familiar que contrastaba con el lujo que emanaba la mansión de los Fox, donde Sam se preparaba para su unión con Zayn. Los jardines de la mansión vibraban con el bullicio de los preparativos para una boda de ensueño. Sam, con el caro vestido de encaje se miraba al espejo mientras una inquietud se pasaba en su mente. Los preparativos habían sido una pasada, pero mientras se veía al espejo, no podía evitar que el fantasma de Angie se colara en sus

