MILLONES DE MENTIRAS
CAPÍTULO I: "¿QUIÉN ERES TÚ?
BRUNO
Sentados en el frío sillón de piel, bajo la atenta mirada de aquellos cuatro seres que no paran de acribillarnos con preguntas, me pongo a pensar en cómo llegamos a esta situación.
Hace apenas un par de semanas mi vida era tan normal como la de cualquier otra persona, pero ahora todo es diferente... 'Cinthya' como me he visto obligado a llamar ahora a mi madre, me ha pedido ayuda para esto.
No sé si estamos haciendo lo correcto, sin embargo, no puedo dejarla sola, ella me necesita. Aún recuerdo aquella llamada telefónica dónde alguien pedía, más bien exigía, su llegada a la mansión Rosetti.
«La hora de la cena estaba a punto de comenzar, mi madre y yo estábamos muy felices porque haríamos un viaje a Madrid. Mientras ella terminaba de servir la comida y yo me encargaba de llevarla hasta la mesa, un repiqueteo molesto inundó por completo el espacio de la cocina.
Me volví rápidamente hacía ella para comprobar que todo estuviera bien con respecto a la llamada... no es que me interesara escuchar lo que hacía, pero casi no suele tener llamadas y mucho menos a esta hora...
Cuando entré, su rostró cambió de manera total, su expresión de angustia eliminó toda la felicidad de hace un rato. No quise interrumpirla, por lo que no ejercí ruido alguno, pero como siempre, terminó compartiendo conmigo lo que sucedía.
- Necesito que vengas a casa... Tenemos algunos asuntos pendientes que resolver y no pueden ser solucionados si tú no estás... - Aquella petición forzada por parte de la inminente voz que sonaba a través del otro lado de la línea, fue lo que provocó tanto en ella como en mi, una fuerte punzada en el pecho.
Yo no tenía ni la menor idea de lo que estaba sucediendo y eso mismo me hacía más difícil sobrellevar y entender cada palabra que la voz lanzaba.
- Prepara tus cosas. En unos días mandaré a por ti - Sentenció sin miramientos. Estaban amenazando a mi madre y yo no estaba actuando. Me pidió que no interviniera a cambio de contarme toda la verdad. Nos dedicamos el resto de la tarde a hablar sobre lo que pasó. Fue entonces que me dí cuenta que jamás podría olvidar lo que decia.»
- Cuéntanos... ¿Cómo murió mi madre? - La inocente pregunta me saca de mi ensoñación. Volteo hacia el lugar del que proviene la voz.
La observo por varios segundos. Sus facciones no se ven desgastadas, pero el cansancio que reposa en ella es gravemente específico. Debe notar que la miro, pues se gira para verme y nuestros ojos se conectan. Veo en ellos la desconfianza que se crea en su interior, y eso hasta cierto punto es bueno, he de decir que de esta manera no es tan fácil engañarla, pero ahora mismo necesito que se guarde todo aquello que esporádicamente está dejando salir; necesitamos que nos crea o de lo contrario estaremos en problemas todos, pero con mayor razón nosotros dos.
- En un accidente. Tu madre y yo estábamos en Nueva York, ustedes ya saben que su padre regresó a Italia hasta después del primer año de las mellizas... - La chica de ojos tan expresables como ella, levanta la mano y por alguna razón pienso que va a hablar.
- Somos Alessia y Sarah, esos son nuestros nombres y nos puede llamar de esa manera.- Le sonríe con lo que parece un poco de afecto, pero en cuestión de segundos regresa a su posición inicial. Quiere todo a detalle y nosotros se lo daremos.
- Déjala continuar, pequeña Aless - Ha comenzado a hablar Adriano, su único hermano hombre y hasta dónde sé, el más interesado en esto, cómo no...
Alessia, o 'Aless' Como la ha llamado el tipo alto, no contesta pero rueda los ojos.
- Sabes que no le gusta ser llamada así - Del otro lado Hannah, la mayor. Trata de murmurar algo que he podido escuchar aún cuando la distancia que nos separa es considerable. Acaricia con mimo la mano de Sarah, quien golpea ligeramente el hombro de Adriano...
- Bien, continuemos... - Mi madre sigue hablando y yo estoy cada vez más al borde de contar todo. - Su madre murió en el accidente, ustedes eran muy pequeños para recordarlo y además... Ricardo pagó muchísimo dinero a la prensa para que no sacaran la nota en los diarios. Solo hay una prueba y la tengo yo - El saque final que tanto ansiaba ha llegado.
Todos se acercan para admirar el periódico. Hannah y Sarah quedan a un costado de mi madre, Adriano se acomoda por delante de ellas y Alessia queda prácticamente en frente de mi.
Su cabello está desacomodado, así que con un único movimiento, lo retiro desde atrás para colocarlo a un lado de su cuello.
Adriano me ve con extrañeza y yo simplemente no digo nada, quiero evitar a como dé lugar la discusión. Así que me quito de ahí, levantándome del sofá para quedar parado.
Como por arte de magia, no llegan más cuestionamientos que me nos ataquen. Los hermanos Rosetti piden un momento para hablar y salen de la habitación. Tan solo quedamos mi madre y yo, que hasta ahora no habíamos visto con cautela cada una de las cosas que allí había.
No quiero hablar, no hasta que estemos lo suficientemente lejos de ellos para poder seguir con lo que estamos haciendo... El primer paso es conseguir quedarse al menos esta noche aquí, de esa forma podremos tomar medidas y buscar información, aunque esto último será un poco difícil dado la extensión con la que cuenta la casa. Si, un ingeniero sabe de estas cosas...
- Cinthya - Sarah, la más pequeña, grita de tal manera que todos podamos escuchar. - Tenemos algo que mostrarte.
Me vuelvo a acercar para saber de qué se trata y entonces Hannah abre la cortina y deja ver en todo su esplendor, una fotografía enorme donde aparece una cara idéntica a la de mi madre, ahora entiendo por qué ellos se asustaron mucho al verla, es decir, si yo me enterara que hay alguien igual a mi madre, habría hecho todo un espectáculo.
- Mi hermana - Ella sonríe y yo solo aprieto los labios, nunca supe sobre ese vínculo y esto también es nuevo para mi. - Esta fotografía yo la tomé, así que conservo una igual pero con menor tamaño. - Si, la he visto un par de veces pero nunca imaginé que sería su hermana gemela, más bien pensaba que era ella... Estoy muy muy sorprendido.
- Pueden quedarse en la casa, tenemos más habitaciones - Alessia habla y mi madre asiente, yo por mi parte no digo nada, ya tuve suficiente hoy. - Por cierto... - Camina hacia mi y me señala - ¿Cómo has dicho que te llamas? - Su expresión sigue siendo seria.
- Me llamo Bruno - Extiendo el brazo para estrechar nuestras manos. Al menos consigo que corresponda a mi saludo.
Su piel es suave... No sé ni lo que estoy pensando.
- ¿Bruno? ¿Así se llama tu...? - Sarah parece confundida. Y Alessia le pide que no hable más.
- Shhh. Lo mejor será que vayamos a nuestra habitación, ahí podemos hablar con calma. - Noto el gesto cargado de ironía que Aless ofrece.
Como no quiero incomodar más, evito las preguntas innecesarias.
- ¿Ustedes duermen juntas? - No había caído en esa parte, ahora que lo pienso su frase me ha hecho dudar.
Aless habla la mayor parte del tiempo. Tengo entendido que es una chica muy inteligente y que habla varios idiomas, además de eso, posee un alto conocimiento en todo tipo de temas, y es bastante recta.
- Generalmente no. Mi padre nos prohibió dormir juntas cuando éramos pequeñas, pero ahora el no está y nosotras nos cuidamos entre sí. - Ellas son tan diferentes, que me cuesta comprender que se entiendan perfectamente.
Aless nos da las buenas noches y se va tomada de la mano de su hermana. Salen por el pasillo.
Por segunda vez en lo que va de toda la tarde, me he perdido admirando el cuadro mágico que forman esas dos hermanas sin saber el por qué de todo esto. Por alguna extraña razón que mi mente no llega a comprender, ellas me causan demasiadas dudas y a su vez, eso mismo me hace querer estar cerca, más de Alessia que de la otra; aunque también creo que esto es una visión sin fundamento y debo dejar de darle tantas vueltas al asunto, al fin y al cabo, yo no estoy aquí para verla a ella, sino para ayudar a mi madre en todo lo que pueda.
Volteo de manera rápida hacia donde el resto de las personas están, pidiendo en silencio que Adriano evite verme nuevamente espiando a dos de sus hermanas... Lo cierto es que no me gustaría algo así, más sin embargo quiero que esto no se mal entienda. Clavo los dientes en mi labio inferior de un lado a otro, intentando borrar el apice de nervios que está a punto de escurrir de mis ojos, estoy seguro que hoy ocurrirán cosas que pondrán de cabeza todo esto, que con suerte en los últimos días se ha podido sobrellevar de manera "estable" -Si así lo puedo llamar- en comparación al remolino de problemas que se avecinan.
Finalmente Adriano decide que es hora de ir cada uno a su habitación y como era de esperarse, nos acompañó para mostramos todo lo que hay aquí, además de darnos semi indicaciones sobre dónde están muchos de los servicios con los que cuentan. Nos ha permitido andar en casi toda el área, excepto los cuartos de los otros, eso con excepción claro, de quienes nos permitan entrar...
Mis emociones están al límite y eso que aún no hemos empezado, no estamos ni de cerca a terminar, pero estoy considerando lo que puede suceder y cómo lo voy a controlar, yo no puedo estar aquí solo cuidando de lo que debo, tengo un trabajo y una vida de la que ocuparme; estar aquí prácticamente sin trabajar hace que quiera salir gritando.
Inspiro fuerte y miró al techo, estoy cansado, cansado y sin ganas de nada, ni siquiera de comer.
Me cambio de ropa con toda la rapidez que me es posible dado que el sueño está venciendo la batalla. Ya dentro de la cama decido que voltearme hacía el lado derecho me dará mejor comodidad. Cierro los ojos de golpe...
«¿Ya ha amanecido? Mm... No, creo que todavía es de noche...»
He dormido tan solo un par de horas, son las 23:17 horas y mi apetito ha cobrado vida, por ahora esto es mi prioridad.
Me levanto de la cama y me dirijo hacia donde Adriano me ha dicho que es la cocina, trato de reconocer cada estancia y hay una pregunta en concreto que ronda mi cabeza... ¿Cuál es la habitación de Alessia y Sarah?... No es para mí la información, es para un amigo.
Me río en silencio y entonces escucho algo que llama mi atención, me reclino en la pared y trato de escuchar con urgencia, a través de la ventana...; Es la voz, ¡Es la voz! Si, le he puesto así porque no quiero que nadie se entere, o bueno, más bien ellos son quienes no quieren que nadie se entere... Si fuera por mi ya habría hablado desde hace mucho.
La puerta está entreabierta.
- Quiero que cuides de las chicas, ellas no tienen ni que sospechar y tú te encargarás de eso. - Mi madre asiente y escucha atenta, perfecto; está siendo sumisa y eso no me gusta nada.
- ¿Eres consciente que tienes que resolver 'eso'? - Me está escondiendo algo, Cinthya está jugando sucio y yo también haré lo mismo...
- Puedes ir a dormir... - La voz ya no se vuelve a escuchar y ella no hace más que salir, es entonces que me doy cuenta de mi posición, si alguno me ve es posible que quieran interrogarne y me delataría.
Recuerdo que iba rumbo a la cocina y me adentro hacia allí.
Me espero un momento y solo como lo mínimo de fruta que he visto en la encimera, el hambre ya pasó y mi sentido de detective me dice a gritos que corra a investigar, hoy no dormiré, hoy no...
Puedo escuchar los pasos que se avecinan. No quiero ni mirar a la voz y mucho menos a mí madre.
Cuando estoy a punto de salir por la puerta, me encuentro de frente con quien menos imaginé, vaya.
Por lo visto no es la única sorprendida, me ve como si no entendiera lo que hago aquí... Interesante.
Me relamo los labios y trato de sospesar una sonrisa para no mostrar lo que en verdad me causa saber todo lo que ataca mi mente.
Me despejo un segundo para saludarla antes de salir.
- Buenas noches - Le hablo en un intento de evitar preguntas.
Entra sin siquiera mirarme y a medio camino se vuelve, solo asiente con la cabeza y aprieta los labios.
Luego de eso me quedo mirándola para comprender lo que pasa, pero por lo poco que me he podido dar cuenta, no está feliz y mucho menos contenta de que yo esté en su casa, aún me ve como un intruso y yo comienzo a creer que debo actuar por mi cuenta. Obtener su confianza será mi nuevo reto a partir de ahora y mi forma de ganar tiempo antes de que la bomba explote.
[¡Hola! Mis pequeñxs amigxs virtuales. ¡Qué alegría que estén aquí!
Hoy he traído una historia un poquito diferente a lo que comúnmente escribo, pero deseo que la disfruten tanto como yo al momento de escribir. Recuerden que esto es por y para ustedes.
Un beso y los más hermosos deseos para todxs.
Si continúan leyendo esta historia, muchas gracias.
Vienen varias sorpresas y sobretodo una gran dosis de romanticismo (esta vez mejoré), me ayudarían mucho votando y comentando.
Estoy casi segura que les encantará, porque ha superado mis expectativas y me ha sido muy fácil escribirla.
Atte: Bal arısı]