Una pequeña cantidad de cazadores y unos quince lobos nos estaban esperando. Todos listos para atacarnos.
Apreté el puño al ver la escena, no quería poner a mis amigos en peligro pero era lo primero que hacía.
- Salga Alpha Aillen ¿O es que no nos puede enfrentar?-. Dijo de forma sarcástica el cazador que al parecer era el líder. - Si no quiere salir no hay problema, yo puedo ir hacia donde se encuentra.
"¡diablos! Maldita sea!"
Quise levantarme, pero Jack no me dejó.
- Si te levantas y sales te matarán.
- No tengo otra opción, no los pondré en peligro, si es a mi a quien quieren, iré. Puede que me maten, pero antes me llevaré a unos cuantos.
- Entonces déjame morir contigo-. Volteé a mirarlo, estaba sorprendida ante las palabras de Jack. - Alpha antes de que nos aceptaran en la manada con mi hermana, pensé que moririamos, pero tú nos ayudaste, cuándo nadie lo había hecho. Así que por favor dejame pagarte la amabilidad con mi vida.
- ¿Estás loco?-. Lo miré molesta. - Nunca pediría tu vida por algo tan tonto.
- Tal vez sea tonto para tí pero para mi hermana y para mí no, estoy seguro de que ella haría lo mismo si estuviera en mi lugar.
- Haz lo que quieras-. Suspiré, Jack parecía muy decidido, había bajado del carruaje y él se había puesto a mi lado.
- Al fin sales, pensé que me haría viejo esperándote-. Dijo el cazador burlonamente.
Al ver que salí junto con Jack, Joel, Ingrid y Carl salieron también, Joel e Ingrid se pusieron a mi lado izquierdo, Jack y Carl a mi derecha. Listos para atacar. Di un gesto para que se calmaran, estábamos en desventaja.
- ¿Más todavía?-. Respondí de la misma forma que él
- Veo que no se equivocaron contigo, tienes una lengua muy larga.
- Y tú un cerebro muy pequeño.
El cazador apuntó su arma hacía mí, mis amigos quisieron ponerse enfrente, pero los detuve. Sabía que lo estaba provocando, no obstante yo solo quería ganar tiempo para poder pensar en un plan de escape, sin embargo como miraba las cosas no saldríamos con vida de aquí.
"diosa ayuda a mis amigos por favor, no me importa si yo muero pero ellos no pueden"
- Entreguen al Alpha y perdonaré sus vidas-. Los cazadores comenzaron a reírse como si dieran por hecho de que me entregarían.
- Nosotros no hacemos tratos con una mísera rata-. Dijo Joel burlonamente
- Es raro que pueda hablar ¿No crees?-. Ingrid parecía seguirle la corriente.
- Actúa como tal, ataca en grupo porque sola son cobardes-. Esta vez habló Jack.
- Creo que tengo que llevarla a mi laboratorio para examinarla y ver de qué nueva especie es-. Carl no se quedó atrás.
Mis amigos jamás me entregarían, antes de eso preferirían morir al igual que yo por ellos.
El cazador estaba molesto. - Matarlos de un solo tiro sería gastarlo y una muerte muy fácil para ustedes, acaben con ellos-. Ordenó y los lobos se dirigían hacia nosotros para atacarnos.
Nos transformamos y atacamos, tal vez nos matarían, pero no sería tan fácil.
Dos lobos estaban atacandome, traté de cubrir mi cuello y de buscar el suyo, mordía dónde me fuera posible hacerlo. Mis amigos estaban en problemas al igual que yo, los demás guerreros, la gran mitad ya estaban muertos.
Fueron asesinados por los cazadores que al ver que llevaban ventaja, les disparaban en la cabeza, caían muertos instantáneamente.
Tenía varias heridas en mi cuerpo pero debido al frenesí no sentía dolor, en un descuido al ver cómo estaban mis amigos atacaron mi cuello y yo hice lo mismo de inmediato. Era la batalla del más fuerte.
Centre mi mente y apreté mis colmillos con todas mis fuerzas, logré matar a uno, quedé casi débil en ese momento, un cazador me disparó en la pierna, estaba perdiendo mucha sangre. El otro lobo me atacó, estamos compitiendo quien sometía a quién, no podía perder de vista a los cazadores quienes apuntaban a todos lados con sus armas. Cuando uno se fijó que tenía la oportunidad de matar al lobo que me estaba atacando, disparó ,pero logré cubrir mi cuerpo con el lobo quien recibió el impacto en la cabeza, murió.
Tenía que pensar en algo, ellos nos disparaban si miraban que podíamos ganar, entonces lo mejor era matar a esos cazadores, me dirigí a ellos furiosa. Sabía que era un plan casi homicida pero era lo único que se me había ocurrido.
Corrí hacia ellos lo más rápido que pude, un cazador se percató de esto y parecía entender lo que quería hacer, me disparó pero no me importaba, debía matarlos, solo sentía el calor en mi cuerpo debido a la sangre.
Me abalancé hacia él y de un mordisco arranqué su cabeza, me dirigí hacia los demás, la adrenalina en mi cuerpo hacía que mi instinto de supervivencia actuara rápido. Siguían disparando mientras corrían, recibí sus balas, pero mi mente solo gritaba MATALOS.
Logré atrapar a otro, e hice lo mismo que con el primero. Solo quedaba uno, nada más uno.
Lo vi desde lejos, di casi saltos para lograr alcanzarlo, para mi suerte este cae en su propia trampa, tenía la pierna atrapada en una trampa para osos, caminé lento, gruñendo mientras mostraba mis colmillos, pues sabía que se encontraba, no tenía oportunidad de escapar.
- No te saldrás con la tuya, aunque me mates, no lograrás nada. Hay varios de ustedes que nos ayudan y....
Arranque su cabeza con mi boca y no lo deje terminar.
Estaba cansada, me costaba respirar, no sabía si mis amigos estaban a salvó, traté de continuar caminando para ir a ayudarles pero mi vista se empezó a nublar y haciéndose cada vez más borrosa. Aún con eso quería seguir, a penas pude mantener mis párpados abiertos, sentía que la vida se me escapaba de las manos.
"diosa te encomiendo mi alma"
Fue lo último que pensé antes de perder el conocimiento.
[ Me encuentraba en un lugar desconocido, parecía un bosque. Caminé buscando una manada o a alguien que me pudiera ayudar a buscar la mía. Observé mi cuerpo pero no veía ninguna marca de heridas, tampoco rastros de sangre, cosa que era extraño, recuerdaba claramente que estaba luchando hace un momento.
Sabía que había caminado por horas pero aún no se había oscurecido el cielo.
A lo lejos, ví a una mujer sentada en una mesa tomando té, no la reconocí, corrí hacia ella, seguramente estaba cerca de alguna manada. Pensé en hablar con su líder y decirle quién era yo y que necesitaba encontrar la mía.
- Hola Aillen, te estaba esperando-. Me saludó con una sonrisa.
"¿Me conoce? ¿Y me estaba esperando?"
- Si a ambas
La miré desconfiada.
"¿Ella puede leer la mente?"
- Si -. Dijo muy animada mientras le daba un sorbo al té. - Por favor toma asiento y sirvete un poco.
Miré hacia abajo y había una taza vacía. Me senté y me serví té. Todavía no confío en ella.
- ¿Quien eres?.
Ella sonrió a carcajadas mientras ponía su mano en el estómago, al parecer le dolía de tanto reírse. -Eres igual a tu madre.
Me sorprendió ante la mención de mi madre.
- ¿Tu la conociste?-. Esperé su respuesta ansiosa.
- Si. No hay nadie en esta tierra que yo no conozca. Ella está aquí.
La busqúe por todos lados pero no la encuentraba por ninguna parte.
- Aquí está pero la buscas de la forma equivocada.
No entendía nada.
- ¿Quien eres? Y ¿Dónde estoy?
- Soy la diosa Gera y este es el Asgard.
- ¿Estoy muerta?-. Pregunté asustada.
"¿Por qué no lo pensé antes? Si dijo que mamá estaba aquí es obvio que he muerto, por qué mamá también lo esta".
- Si y no.
- Es un Sí o un No pero no pueden ser ambas-. Dije molesta.
- Si y no-. Repitió.
Suspiré cansada, no sirvía de nada discutir con ella.
- Se que tienes preguntas, puedes empezar ahora sí quieres.
Tenía muchas preguntas.
- ¿Por qué nos quieren exterminar los cazadores? No les hacemos daños en lo más mínimo, pero ellos nos quieren asesinar.
- Aillen, todos tenemos miedo a lo desconocido y más aún si eso desconocido puede hacernos daño, ese es el caso de ellos. Creyeron que en cualquier momento los iban a atacar, entonces antes de que eso sucediera, ellos lo hicieron primero.
- ¿Crees que los licántropos logren acabar con esta guerra que ha quitado vidas inocentes?-. Quería creer que si.
- Las cosas del destino cambian constantemente, una acción, una decisión lo altera todo. Eso es algo que por ahora no te puedo asegurar, pero sé que mis licántropos son fuertes porque así los hice y confío en que se mantendrán de pie hasta el final.
- Esa nueva especie licántropos ¿Que son realmente?
- No son una nueva especie de licántropos Aillen, ellos ya no pertenecen aqui-. Dijo con tristeza en los ojos. - Ya no tienen alma, ni espíritu, por lo tanto cuando encuentran a su mate ya no hay conexión entre ellos.
Me había imaginado algo así.
- Esto es una guerra que ha estado desde mucho tiempo Aillen, acabarla no es fácil, pero lo que si te puedo decir es que, lo que motiva a una persona a luchar, es cuando tiene algo que proteger. Y sé que mis licántropos son tan sobreprotectores con los suyos.
- diosa quiero hablar con mamá-. La miré con tristeza, nunca la había visto, no sabía cómo era ella.
- Lo sé, solo debes desear verla Aillen, no con los ojos terrenales sino con los ojos del alma.
- ¿Y como hago eso?-. Pregunté abatida.
- Cierra los ojos y llámala desde el fondo de tu corazon. ]