"Mis sentimientos y mis deseos no han cambiado, pero una palabra suya me silenciara para siempre"
Por más que relea Orgullo y Prejuicio no me canso, pero siempre me deja esa duda que la mayoría de libros logra dejarme y esa pregunta ¿En algún momento de mi vida podré tener mi propia historia como lo describen los libros?, La respuesta no lo sé aún, pero tendré que averiguarlo.
Me encuentro sentada en uno de mis lugares favoritos para leer el metro, si el metro, es ruidoso al igual que estar en la calle, pero lo frecuento porque es un buen lugar para pensar como sería si en ese momento aparecerá esa persona que me invite a vivir ese cliché que tanto he leído.
Estoy tan distraída en la lectura que no me doy cuenta que tengo 15 llamadas perdidas de Yeyé se supone que debería haber llegado hace dos horas a la casa de ella, pero hoy en la librería había demasiados clientes así que no pude salir más temprano.
Bajo en mi parada y compró unas donas de mora sus favoritas a ver si así ella me perdona por no llegar a tiempo, cuando terminó de pagar siento un vacío horrible como si se me hubiera perdido algo ahí es donde se me viene el recuerdo de que deje el libro en una silla diablos tendré que ahorrar por tercera vez y comprarlo de nuevo.
Apenas tocó la puerta se asoma una Yeyé adormilada con un poco de saliva en la parte derecha de sus labios así que me acerco y se lo limpio.
-Pensé que nunca ibas a llegar son casi las 2 de la mañana estaba demasiado preocupada por ti pensé que te habían secuestrado o en el peor de los casos hubieras muerto en el camino y me hubiera terminado culpado por el resto de mi vida-Se ve tan tierna cuando se enfada, se le ven esos ojos cafés tan claros que piensas que te va a matar con tan solo una mirada.
-OYE! Me escuchaste te juro que si vuelves quedarte mirándome así Kristel voy a pensar que me estás ignorando por completo y sabes cómo me enfada que te vayas a otro planeta.
-Lo siento, pero sabes que te ves tan linda cuando te enfadas, pero para que no te sientas mal te traje tus donas favoritas-Le entrego la caja, si supiera que no la estoy ignorando solo estoy aprendiendo la tan linda vista que me da ella.
-¿Ya tienes listo todo para mañana? -Tenemos la costumbre de ir todos los sábados a una parte diferente de un bosque que según la gente es medio tenebroso, pero para nosotros es el lugar perfecto alejarnos de la realidad por un día vamos allí a leer y hacer picnic en si hacer de todo un poco.
Bueno en parte si solo me faltaría que me prestes un poco de ropa ya que no he ido hoy a mi departamento, no se te olvide llevar la cámara.
-Vale, pero basta de hablar que tengo demasiado sueño si no me acuesto ya no hay nada que me levanté mañana -Dice Yeyé mientras se acobija en su cama haciéndome ojitos para que me acueste a su lado.
Agarro un poleron el cual es mi pijama cada vez que vengo a dormir aquí, me acuesto junto a ella acomodando su cabeza a mi altura para poder masajearle su pelo, en estos momentos son los que más me gustan porque estoy junta ella y siento una tranquilidad como cuando terminas de hacer algo que te costaba hacer demasiado.
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Me llega el olor a un café se me hace la boca agua, pero me gana el sueño así que me volteo y sigo durmiendo.
-Kristel-Siento que me llama, pero la ignora hasta que siento que alguien está respirando tan cerca mío, abro los ojos lentamente y me la encuentro de frente tan cerca que siento que voy a vomitar, se ve tan hermosa recién levantada que te dan ganas de mirarla por horas.
-Qué te pasa apúrate tenemos que vestirnos y como te conozco nos demoraremos una hora mientras te bañas así que levántate ya.
-Ya voy-Me siento en la cama y me quedo viendo por dónde ha salido Yeyé.
-Levántate ya-La oigo gritar desde la cocina, así que me levanto porque no quiero hacerla enfadar más.
Cuando terminó de ducharme agarro una toalla y voy directo a el armario para agarrar la ropa que voy a tomar prestada por hoy, me visto con una camisa gris con El pecho abierto, un pantalón ancho de el mismo color, pero más oscuro.
-Baja a desayunar Kris.
Voy bajando las escaleras, pero me detengo a mitad de camino cuando la veo envuelta en un vestido rosa con unas pequeñas flores, se ve tan linda cualquier cosa que se ponga la hace ver tan única y diferente.
-Que tengo me veo fea talvez me veo gorda o se ven mucho mis senos, mejor me voy a cambiar.
La detengo jalando de su pequeña y delicada mano.
-No ya para de buscar un defecto en todo te ves perfecta me oíste te ves guapísima, te juro que cuando te vi pensé que eras otra persona-Le dio una sonrisa sincera algo que me odio es no poder ayudarla a sentirse bien por eso siempre deseo que se viera como yo la veo como algo de otro mundo.
-Perdón es que no se aún estoy trabajando en mis inseguridades sabes que no es fácil desde lo que paso lo que ya sabes, pero gracias por ayudarme no sé qué haría sin ti.
-Nunca lo sabremos, pero que estamos haciendo esperar a ese delicioso café que preparas.
Uno de los placeres de la vida para mí era manejar con música con un poco de volumen alto y mi ventana abierta recibiendo aire frío en mi rostro.
Nos estamos dirigiendo a el bosque que se encuentra a una hora de la casa de Yeyé, ya estábamos llegando así que dé tengo el auto a un lado del camino. Bajamos del carro y sacamos todas las cosas de la guantera y nos dirigimos a un árbol que tiene dos columpios, Yeyé pone un mantel y el resto de cosas.
-Quieres concederme esta pieza bellísima dama-Me dice haciendo una reverencia con su vestido.
-Claro me encantaría conceder esta pieza madame-La agarro de la mano y empezamos a bailar de forma alocada y alegre con Lil death de fondo esa canción te hace sentir como en otra dimensión su letra transmite la sensación que sentimos cuando nos enamoramos pero a veces ese amor es algo complicado de llevar.
-¿En qué piensas Kris?
-En todo, sabes que mi especialidad es sobre pensar todo
-Eso lose, ¿Quieres un poco de vino? para que te acompañe en tus misteriosos pensamientos-Me lo dice acercando una copa de vino de uva helada, no tomo mucho porque sé que tengo que cuidar a Yeyé ya que ella tan solo con tomar 4 sorbos se pone ebria.
-Sabes que los ojos de los avestruces son más grandes que su cerebro es demasiado loco-Cuando está ebria suele decir datos curiosos de cualquier cosa no sé de dónde salen tantos de esos comentarios, veo que ya tiene las mejillas son rosadas así que es la señal para irnos.
-Vamos es hora de irnos ya bebiste demasiado-La ayudo a levantarse con sumo cuidado de que no se caiga.
-No me quiero ir, deseo seguir viendo lo lin-La interrumpe un hipo.
-Vamos está a punto de llover no quiero que te resfríes-Escucho que el teléfono de ella está sonando mucho así que lo agarro de el mantel para guardarlo, hasta que veo un mensaje desagradable.
Migue?:
"¿Cuándo nos volvemos a ver muñeca?"
Terminó de leer el mensaje y de inmediato se rompe la burbuja en la que estaba, se me olvidaba que ella tiene un casi algo, pero quién soy yo para ponerme celosa.
Kristel en galería
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