Capítulo 10: El Desafío de Gabriel

1439 Words
El corazón de Vanessa dio un vuelco. No esperaba verlo allí, y menos en ese momento. Abrió la puerta lentamente y se encontró cara a cara con él. Gabriel, con una mirada intensa y sus ojos llenos de emociones reprimidas, la observaba desde su silla de ruedas. "Gabriel, ¿qué haces aquí?" preguntó Vanessa, sorprendida. "Quería verte," respondió Gabriel con un tono seco. "Necesitaba entender por qué volviste a esto." Vanessa suspiró, sintiendo una mezcla de frustración y tristeza. "No tenía otra opción. Quiero estudiar, pero el trabajo en la editorial no es suficiente para pagar mis estudios. Bailar en el cabaret es la única forma de ganar el dinero necesario." Gabriel la miró fijamente, su mandíbula apretada. "Y esto es lo que quieres hacer, ¿verdad? Dejar que la gente te vea como un espectáculo." "¡No entiendes nada!" exclamó Vanessa, sintiendo que las lágrimas amenazaban con brotar. "Esto no es lo que quiero, pero es lo que necesito hacer. Tú no sabes lo difícil que es luchar por algo cuando todos los caminos parecen cerrados." Gabriel sintió una punzada de culpa, pero su orgullo y su ira lo empujaban a responder con dureza. "Siempre hay otras opciones, Vanessa. No tienes que degradarte así." Vanessa lo miró con una mezcla de tristeza y desafío. "Esto no es degradación. Es supervivencia. Y si no puedes entender eso, entonces tal vez no me conoces en absoluto." Gabriel permaneció en silencio, luchando con sus propias emociones. Quería ayudarla, pero no sabía cómo. La había empujado lejos una vez, y ahora no sabía cómo acercarse sin causar más daño. "Lo siento," dijo finalmente, sus palabras llenas de una sinceridad que sorprendió a ambos. "Solo quería verte. Quería entender." Vanessa asintió lentamente, sus ojos aún brillantes con lágrimas contenidas. "A veces, las cosas no son tan simples como parecen, Gabriel." Gabriel asintió, reconociendo la verdad en sus palabras. "Lo sé. Y estoy dispuesto a intentar entender. Si me dejas." Vanessa lo miró, sintiendo una pequeña chispa de esperanza. "Tal vez podamos intentarlo. Pero necesitas saber que mi vida no es fácil. Y no siempre voy a tomar las decisiones que tú crees correctas." Gabriel sonrió débilmente. "Lo sé. Y estoy dispuesto a aprender." Mientras Vanessa se preparaba para su siguiente número, Gabriel se retiró a su mesa, su mente llena de pensamientos y emociones encontradas. Julian, que había estado observando desde lejos, se acercó con una sonrisa irónica. "Así que, ¿qué vas a hacer ahora, Gabriel? ¿Vas a seguir siendo un espectador en su vida, o finalmente vas a hacer algo al respecto?" Gabriel lo miró con determinación. "Voy a intentar entenderla. Y tal vez, encontrar una forma de ayudar sin empujarla lejos." Julian asintió, sorprendido por la sinceridad en la voz de su hermano. "Buena suerte, Gabriel. La vas a necesitar." Mientras la noche continuaba en el cabaret, Gabriel sabía que el camino por delante no sería fácil. Pero por primera vez en mucho tiempo, sentía que tenía una razón para intentarlo. Y esa razón era Vanessa. La mansión Rothschild, con su fría magnificencia, nunca había parecido tan inhóspita para Gabriel. Desde su visita al cabaret, no había podido dejar de pensar en Vanessa. Sin embargo, su naturaleza irascible y su orgullo herido seguían siendo obstáculos insuperables para él. La amargura y la frustración se acumulaban, convirtiéndolo en un hombre aún más difícil de soportar. Esa noche, mientras Gabriel se encontraba en su estudio, Thomas se acercó con una expresión de preocupación. "Señor, creo que debería saber que hay rumores circulando sobre usted y la señorita Vanessa." Gabriel alzó una ceja, su tono lleno de desdén. "¿Y qué se dice ahora?" "Algunos dicen que ha perdido la cabeza, que está loco por ella," respondió Thomas, con una mezcla de respeto y cautela. Gabriel soltó una risa amarga. "Que hablen lo que quieran. No me importa." Thomas lo miró con seriedad. "Señor, creo que sí le importa. Y creo que también le importa a la señorita Vanessa." Gabriel se quedó en silencio, su mente llena de pensamientos contradictorios. La imagen de Vanessa en el cabaret, su determinación y su gracia, no dejaban de asediarlo. Finalmente, exhaló con frustración. "Dile a Vanessa que venga a verme." Cuando Vanessa llegó al estudio, Gabriel la recibió con una mirada severa. "Siéntate, Vanessa. Tenemos que hablar." Vanessa se sentó, cruzando las piernas con elegancia. "¿Qué sucede, Gabriel?" "Quiero proponerte algo," dijo Gabriel, su tono cortante. "Necesito que te hagas pasar por mi prometida, al menos ante la prensa. Quiero callar esos rumores y, si al hacerlo, puedo causarle algún dolor a mis hermanos, mejor aún." Vanessa lo miró, sorprendida. "¿Eso es lo que quieres? ¿Usarme para vengarte de tu familia?" Gabriel apretó los dientes. "Es más complicado que eso. Pero sí, en parte es por eso. También quiero protegerte. Quiero que dejes de trabajar en ese cabaret." Vanessa se mantuvo en silencio por un momento, considerando sus palabras. "Y si acepto, ¿qué gano yo?" "Estabilidad," respondió Gabriel sin vacilar. "Podrás seguir estudiando sin preocuparte por el dinero. No tendrás que volver a ese cabaret." "Vanessa lo miró fijamente, sus ojos violetas brillando con determinación. "Acepto, pero con una condición. Quiero que me trates con respeto, Gabriel. No soy un peón en tu juego de venganza." Gabriel asintió lentamente, reconociendo la firmeza en su voz. "De acuerdo. Respeto por respeto. Ahora, tenemos que presentarnos ante la prensa y hacer oficial nuestro compromiso." Vanessa sintió un nudo en el estómago. La idea de enfrentarse a la prensa y a la sociedad neoyorquina con Gabriel a su lado era abrumadora. Pero también sabía que esta era su oportunidad de cambiar su vida y seguir sus sueños. La mañana siguiente, la mansión Rothschild fue el escenario de un evento inesperado. Gabriel, vestido con elegancia y con una expresión de fría determinación, se situó en el vestíbulo junto a Vanessa, quien lucía un elegante vestido de color marfil. Periodistas y fotógrafos llenaban la sala, ansiosos por captar cada detalle de esta inusual pareja. "Buitres de la prensa," comenzó Gabriel, su voz resonando con autoridad. "Hoy quiero anunciar algo muy importante. Vanessa y yo hemos decidido comprometernos. Ella es ahora mi prometida." El murmullo de los periodistas se intensificó, y las cámaras comenzaron a disparar frenéticamente. Gabriel mantenía su expresión impasible, mientras Vanessa, con una sonrisa tensa, intentaba mantener la compostura. Entre la multitud, los hermanos de Gabriel observaban con expresiones de incredulidad y envidia. Julian, con una sonrisa sarcástica, murmuró a su hermana: "Así que el gran Gabriel ha caído. No puedo esperar a ver cómo se desploma todo esto." Gabriel, al escuchar el comentario de Julian, apretó los dientes. "Julian, si tienes algo que decir, dilo en voz alta. Estoy seguro de que los periodistas estarán encantados de oír tu sabiduría." Julian sonrió de forma maliciosa y dio un paso adelante. "Solo quiero decir que me alegro por ti, hermano. Y por Vanessa, claro. Es un gran paso, aunque inesperado." Gabriel lo fulminó con la mirada. "Gracias, Julian. Siempre puedo contar contigo para ofrecer tu apoyo incondicional." La presentación continuó, y aunque Vanessa se sentía abrumada por la atención, no podía evitar notar la tensión en Gabriel. A pesar de su fachada impenetrable, estaba claro que la situación le afectaba más de lo que quería admitir. Esa noche, después de que los periodistas se hubieran ido y la mansión hubiera vuelto a su habitual estado de calma, Gabriel se retiró a su estudio. Vanessa lo siguió, sintiendo que había algo más que debía decirle. "Gabriel," comenzó, cerrando la puerta detrás de ella. "Sé que esto no es fácil para ti. Pero quiero que sepas que no estoy aquí solo por conveniencia. Quiero ayudarte, si me lo permites." Gabriel la miró con una mezcla de incredulidad y amargura. "¿Ayudarme? ¿A mí? ¿Cómo piensas hacerlo, Vanessa?" Vanessa dio un paso adelante, su mirada llena de determinación. "Empezando por tratarte como una persona, no como un monstruo. Creo que ambos tenemos mucho que aprender el uno del otro. Y si realmente quieres que esto funcione, tendremos que trabajar juntos." Gabriel se quedó en silencio por un momento, asimilando sus palabras. Finalmente, asintió. "De acuerdo. Pero no esperes que cambie de la noche a la mañana. Soy lo que soy." Vanessa sonrió suavemente. "No espero milagros, Gabriel. Solo espero que intentemos. Juntos." Esa noche marcó el inicio de una nueva etapa en sus vidas. Gabriel y Vanessa sabían que el camino por delante sería difícil, lleno de desafíos y malentendidos. Pero también sabían que, de alguna manera, necesitaban enfrentarlo juntos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD