La mañana siguiente al desafortunado estallido de rumores trajo consigo un nuevo aire de determinación en la mansión Rothschild. Gabriel y Vanessa habían enfrentado con firmeza la especulación sobre su matrimonio, pero sabían que la verdadera prueba sería cómo manejarían la situación de aquí en adelante. Era esencial reconstruir la confianza en su relación y en su futuro juntos. Vanessa se encontraba en su oficina, rodeada de muestras de su nueva línea de productos de belleza. Había trabajado arduamente para establecer su marca, “Vanessa Lee New York”, y se estaba preparando para la próxima gran presentación. A pesar de la incertidumbre que rodeaba su vida personal, su enfoque en el trabajo era un pilar de estabilidad. Gabriel, por su parte, estaba en su estudio, revisando informes y ate

