Zack.* Un aroma a flores llegó a mis fosas nasales, es bastante empalagoso, pero tampoco me desagrada. Me senté en la silla que hay, raramente estoy frente a un gran lago, uno que está rodeado de árboles, flores y el viento me golpea con el rostro con suavidad. Logro sentir tanta paz que no la puedo describir. — ¿Es lindo verdad? — Preguntó su voz. Me giré de inmediato, me puse de pie de golpe al verlo sentado junto a mi en una silla igual a la mía. Me mostró una sonrisa y soltó un suspiro mirando al frente, cerró sus ojos un poco y luego los abrió. — He estado esperándote... Has tardado mucho. — Dijo haciéndo pucheros. — ¿Qué? — Murmuré sin comprender. Se puso de pie y se colocó frente a mí, sus manos subieron a mis mejillas y me hizo inclinarme, pegó sus labios con los míos a lo

