James se siente completamente nervioso con tan solo pensar en que está a nada de volver a juntarse con uno de sus viejos amigos, no sabe cómo debería saludarlo exactamente porque han pasado demasiados años como para hacerlo de una forma más cercana. Además, tiene la leve sospecha que este lo golpeara cuando tuviera la oportunidad por ser tan estúpido con su familia y con la mayoría de las personas que ha considerado importantes en su vida. Piensa que si llega a suceder no lo detendría, porque al menos después de aquello tendría un poco de apoyo. Cuando se da cuenta que está a nada de llegar se prepara mentalmente para lo que sucederá, estaciona el auto en frente de la casa, se acerca a la casa y en cada paso que da se siente menos preparado al punto de querer salir corriendo algo que es bastante extraño ya que es un boxeador profesional. Al estar ya enfrente de la puerta se siente como un niño pequeño, tímido e inseguro de sí mismo. Presiona el timbre, puede escuchar la música que es bastante molesta proveniente de este y cuando termina escucha unos pasos.
La puerta se abre dejando ver a un hombre de unos 40 años aproximadamente, con hombros anchos y de porte elegante; James piensa que la edad no le ha afectado en absolutamente nada ya que sigue igual de atractivo que antes, no se le nota ninguna arruga; tiene un cuerpo musculoso y una sonrisa en su rostro bastante egocéntrica para su gusto.
—Han pasado bastantes años Jaime. —James solo le da una mueca al escuchar el apodo con el que lo trataba siempre. —¿Cómo has estado?
—Creo que eso ya lo sabes, ¿verdad Johnny? —John le da una mirada molesta al escuchar “Johnny”
—Puede ser. Entra.
James entra a la casa que a su parecer es bastante bonita por los colores y decoración, pero todo es opacado por algunos pequeños gritos y juguetes desparramados de quienes serían los hijos de John. Agradece el hecho de que sus hijos son bastante tranquilos y ordenados o eso quiere creer ya que al menos cuando estaba en casa junto a ellos nunca hacen ruido ni ensucian lugares que no sea su habitación. John lo guía hasta la sala principal, le pide perdón por el estado del lugar a lo que este responde que no se preocupe que su casa está peor.
—Iré por algo para que puedas comer, te encuentro demasiado delgado como para que seas un boxeador activo.
—No he podido comer bien, ya sabes.
—Entiendo, espérame. —John vuelve después de unos 15 minutos con un plato con bastante comida. —Puedes comer esto, ahora dime, ¿Qué es lo que sucedió? Yvan solo me comento algunas cosas, pero ya sabes que este no te tiene ningún aprecio.
—¿Qué te dijo exactamente?
—Que eres una mierda de persona porque engañaste a tu esposa por varios años, golpeaste a uno de tus hijos y bueno, no los tratas como merecen ¿Esta equivocado?
—No te recordaba así de directo.
—Es la edad.
—Por desgracia no está equivocado, me gustaría poder devolver el tiempo y que solo sea un mal sueño. —John no puede evitar sentir pena por James, pero siente que todas las personas que sabían sobre sus acciones son cómplices después de él aunque muchas veces le aconsejo que no lo hiciera, la decisión no era de él, sino de James.
—También me habría gustado que nada de esto sucediera. —Ambos se quedan completamente en silencio con sus recuerdos, James al no querer seguir pensando en ello empieza a ver con mejor detalle la casa de su amigo. Tiene un ventanal en donde puede ver como tiene dos perros jugando en su patio, varias plantas a los alrededores; y muchas fotografías de su familia.
—Tu vida parece perfecta. Lo tienes todo, una esposa que no te ha dejado, hijos que se ven que te aman. Parece una película. En cambio, mi esposa quiere el divorcio, mi hijo mayor me odia y Ethan es demasiado pequeño para hacerlo aun. Incluso el trabajo que tengo que es ser boxeador me ha estado aburriendo poco a poco, y en mis entrevistas soy un hipócrita porque trato de dar un mensaje positivo cuando mis acciones solo han dañado a las personas que me aman.
— ¿Qué tienes pensado hacer? ¿Vas a darle el divorcio y la custodia total de los niños? Es normal que te lo pida.
—No quiero divorciarme, Jonh, la amo. La extraño demasiado, me siento solo en esa casa e incluso estaba pensando en venderla pero todas las noches imagino que ella vuelve a casa.
—La amas… Entonces, ¿Por qué lo hiciste?
—Me casé a los 23 con ella y fuimos novios desde jóvenes, sentía que no había disfrutado esa vida loca que todo adolescente descarrilado sueña. Quiero pensar que lo hice por esa razón, porque cuando me pongo a pensar en eso las opciones que se me vienen a la mente ninguna me convence demasiado para decir “Oh, por esto arruine mi vida“ —James mira fijamente a John. —En verdad quiero recuperar a mi esposa, se que cometí errores, pero, me arrepiento de todo, enserio que lo hago.
—¿Recuerdas cómo ella se enamoró de ti?
—No creo que eso sirva ahora, ya no soy un adolescente tímido que le pedía permiso para poder andar de la mano.
—Sabes, recuerdo que cuando aún no eran novios venias conmigo llorando porque no sabias como capturar su atención. —John no puede evitar reírse a carcajadas por recordar esos viejos y buenos tiempos en donde todos eran felices.
—Por favor, necesito consejos para volver a tener a mi esposa, no para recordar momentos de mi vida que me avergüenzan.
—Ella los ama, pero bueno. Te recomiendo que hables con ella como un adulto y no como un malcriado, deberás cambiar aunque sea un poco y hacerle ver que en verdad lo estas intentando porque lamento decirte esto pero sigues siendo como un niño, pero uno muy egoísta. Deberás empezar a valorar lo que las personas hacen por ti. Conozco un poco como es Hani, se que te dará alguna oportunidad para remediar algo.
—Lo hizo, me invitó al cumpleaños de Ethan, pero, siendo sincero, no recuerdo qué día es de cumpleaños.
—No diré absolutamente, en realidad no debería ni de sorprenderme de que lo sepas. Para tu suerte mis hijas están invitadas, te daré la tarjeta que les han dado para que no faltes ese día. Una cosa si te dejare en claro antes de hacerlo. —John se levanta de su lujoso sofá mientras busca lo que sería la tarjeta entre algunos cajones, —No quiero que me decepciones, antes solo te daba consejos pero te lo pasaste por el culo, ahora soy padre y créeme que por más que quiera encontrar alguna razón del porque lastimas a tus hijos no la encuentro. Yo no podría hacerlo, si la vuelves a cagar te juro por mis tres hijas que ya no tendrás en donde caerte muerto.
…
A Thomas muchas veces su mirada se va directamente a Hani como si fuera un reflejo que tiene, y varias de esas veces no se da cuenta. Sin embargo, esta vez es una de esas veces en las que se le queda viendo mientras trata de descifrar lo que pasa por su mente, anhela saber si está pensando en James y tiene una leve esperanza de que él también sea partícipe de esos pensamientos. Su amigo Yvan se da cuenta de lo que está haciendo por lo que decide darle un leve golpe para poder sacarlo del trance en el que se encuentra, este se altera un poco pero a los segundos vuelve a tener los pies en la tierra. Hani se da cuenta del pequeño respingón que da y de inmediato se preocupa por él, le toca la mejilla y la frente tratando de saber si tiene fiebre o cualquier otra cosa.
—¿Te encuentras bien Thomas? —El hombre se le queda viendo a los ojos de color marrón claro que tiene la chica, sus mejillas que tienen un pequeño sonrojo natural y sus labios que tienen un poco de brillo labial que tiene aroma a cereza. —Estas un poco rojo.
—Solo estaba pensando un poco.
—Por tu cara puedo deducir que podría ser una chica.
—Algo así. —Ella le sonríe de forma dulce para después volver a sentarse en la silla que está al lado de la camilla. —Deberías ir a casa para que descanses, y Hunter no querrá quedarse completamente solo.
—Mi madre se quedará con él por hoy, no quiero dejar a Ethan solo aquí porque podría despertar y empezara a preguntar por mi. Podría darle miedo. —Thomas no puede evitar pensar que ella es una persona muy pura, y que daría cualquier cosa por sus hijos. —Saben, no les he agradecido lo suficiente por lo que hicieron. —Ambos hombres se le quedan viendo confundidos. —Me ayudaron a encontrar un trabajo, y hacerme abrir los ojos con James. —Algunas lágrimas corren por la cara de la mujer pero esta rápidamente y de forma torpe trata de limpiarlo. —Lo siento, les he causado problemas y ahora me pongo sentimental.
—Puedes llorar todo lo que quieras, no nos molesta. —Le dice Yvan.
—No quiero seguir llorando por James, me siento estúpida cuando lo hago. Es mi culpa estar así, si no hubiera sido tan inocente al creerle cualquier cosa que el me decía puede que no hubiera salido tan mal, algunas veces sigo pensando que si hubiera sido más atractiva o cualquier cosa así, yo...
—Hey, —Thomas con sus manos hace que ella lo mire directamente a los ojos. —No tienes la culpa de nada, ¿Esta bien? eres, eres perfecta así. Nadie en este mundo te merece.
—Thomas… Gracias. Pero, aunque me digas una y otras vez esas palabras, mi mente me dice lo contrario. Me odio por esa razón, en especial porque quiero odiar a James pero no puedo. Debe haber algo en mi, cualquier persona con un poco de autoestima hubiera dado vuelta la página.
—No hay nada de malo. Solo es tiempo, ya verás como James solo será un mal recuerdo.