Aquel día minimice demasiadas cosas, creyendo que de un momento a otro, nada de lo que pasaba en ese momento pudiera llegar a merecerlo, no lo sabía con claridad, pero, a lo largo de los años me había dado cuenta que solía hacer eso más veces de las que se pudiera creer normal. Era demasiado terca no algunas circunstancias, suponía que era algo de parte de ello, me saboteaba constantemente, por negarme a creer que yo podría merecer cualquier minuto de felicidad, sin embargo, los merecía. O eso debía de ser. Había sido del tipo de personas que siempre se preocupaban más por los demás que por si mismos, porque negarme a sentir una pequeña pizca de amor, de felicidad. Pero tenía un problema, solía pensar siempre, que todos mis sentimientos, eran estupidos. H a n n a h B e n s o n: Cie

