Era difícil reaccionar como debía hacer después de nuestra conversación sobre la posibilidad de convertirme en la señora White, la próxima matriarca de una de las familias más grande del país. Yo no podía ser la futura matriarca. No tenía el perfil requerido para ello, así que... ¿Por qué yo? Luego de la conversación, salí a ver a Mía. No pude sentirme bien desde que salí de la habitación del señor White, porque el muy idiota del cavernícola no dejaba de seguirme. —¿Qué crees que estás haciendo? —Solamente ignora mi presencia. —Oye... Ve a tu casa, no puedo seguir tolerando tu presencia. —No es mi problema. —Claro que lo es. Escucha... Ya he dicho que lo pensaré, no tienes que perseguirme como si estuvieras acechando a tu presa, es verdaderamente incómodo y estoy odiando eso. Así qu

