Cuando ya estamos sentados frente a frente, noté que estaba nerviosa le sonreí para ganarme su confianza, a cada momento ve su teléfono y esquiva mi mirada, llegan los cafés y comienzo a hablar.
—Bueno vamos a conocernos dime ¿cómo te llamas? ¿Qué haces? te he visto varias veces en esa tienda y en el salón de fiestas del hotel. Yo soy Axel Marriott, soy empresario y como ves, quiero conocerte.
—Bueno escúchame Axel, no estoy interesada en que me conozcas, ni en conocerte, no sé quién eres ni qué quieres, la verdad no tengo mucho tiempo, así que, gracias por las compras pero no puedo aceptarlas.
Ella se levanta de su silla y acto seguido yo hago lo mismo y la sujeto de la mano para evitar que continúe. Ella se suelta de mi agarre rápidamente un poco nerviosa.
Se que soy un hombre extremadamente guapo, con un porte impecable y hermosa sonrisa, pero no dejo de ser intimidante y un extraño.
— Lo menos que quiero es incomodarte, por favor solo quiero que conversemos. sinceramente te he visto varias veces en este hotel, no se que buscas aquí, pero podría ayudarte yo soy el dueño.
— ¡Ja!, quien diría, yo buscando trabajo y resulta que ahora estoy hablando con el dueño.
—Bueno si necesitas trabajo puedo ofrecerte uno bien remunerado.
En este momento se sintió un poco más aliviada, en realidad ella había ido en varias oportunidades a buscar trabajo y le habían dicho que estaría en lista de espera.
—Ahm bueno, si estoy interesada necesito un trabajo urgente.
— Bueno lo que te voy a proponer es algo muy común entre empresarios de alta gama, tal vez a ti te suene raro pero para nosotros es normal.
—¿Qué?, por Dios dígame me tiene nerviosa.
—Quiero que seas mi chica V.I.P.—mirándola fijamente a los ojos para leer sus expresiones.
—¿¡Qué!?, ¿qué es eso?—interrogó asombrada.
— Te explico, estoy soltero, no soy promiscuo aunque si he tenido unos cuantos "desahogos", pero necesito y quiero una buena compañía, que cubra mis necesidades.
— ¿Desahogos?, ¿compañía?, ¿Necesidades? A ver explíqueme Señor Marriott.
—Lo que quiero es que seas mi compañera de noches o de días también en realidad no hay horarios—sonrió amablemente— tendrás un sueldo y muchos beneficios y tu solo cumplirás en acompañarme y darme placer—tomando un sorbo de café.
— ¿¡Me vas a pagar por sexo!?
— Oye trate de que no lo vieras de ese modo, es más un trabajo.
— Yo no soy una puta, así que permiso
Se levantó de su silla y pude ver su molestia, así que rápidamente volví a abordarla, no quiero que se vaya.
— Discúlpame no quiero que lo veas así, es como un trabajo, tendrás muchos beneficios.
— ¡Un trabajo!,¡ por favor!, suéltame.
—Mira hay algunas condiciones, esto es lo que te ofrezco por cada encuentro— Le mostré la cantidad en mi teléfono.
— ¿¡Qué!? no, no, no, esto es una broma—Suéltame o grito.
—Espera por favor, no te alteres, esto es una propuesta seria. Yo no ando buscando mujeres fáciles, quiero a alguien que me inspire confianza, me entiendes, que no sea una mujer de esas, ya sabes.
—Buscate a otra, o simplemente comienza a tener citas.
Me acercó más a ella y la miró a los ojos y le habló entre dientes, por qué a decir verdad me molesta su actitud retadora, pero la entiendo no sabe con quién se está metiendo.
—No quiero citas y no quiero a otras, te quiero a ti.
Ella respiraba muy agitada, podía ver el miedo en sus ojos aunque nunca me desvió la mirada.
—Siéntate por favor, nos están viendo y no quiero armar un show en mi propio restaurante.
La solté y ella procedió a sentarse, se veía nerviosa, pero también molesta.
— Dime algo Morrón.
—¡Marriott!
—Si, si eso mismo ¿por qué me escogiste a mí?, ¿Por qué me haces esa proposición a mi? Hay chicas más lindas, más jóvenes con mejores cuerpos que yo, más refinadas y educadas y con mejor estatus.
— Soy caprichoso y fuiste tú quien llamó mi atención, fuiste tú quien me gustó, por eso te hice la propuesta.
—Yo no sé qué decir a esto, un hombre que puede tener cualquier mujer, me anda ofreciendo que sea su puta.
— Se que suena un tanto loco, pero yo soy muy selectivo, no puedo tener a cualquiera, además lo que te propongo los dos disfrutaremos sanamente, será solo sexo sin sentimientos.
—¿sin sentimientos?
—Esto será solo sexo, no habrá sentimientos, ni enamoramientos, ni ningún tipo de compromisos, ya somos adultos y podemos manejarlo sin involucrarnos sentimentalmente.
Veo que ella aunque aún se ve muy tensa, ya no está nerviosa.
—No me interesa, así que permiso, debo irme.
Su teléfono suena y ella contesta rápidamente y yo no intentó detenerla, no sé cómo creí que ella aceptaría esto de una vez.
Veo que se aleja un poco, pero se detiene aún con el teléfono en la oreja, su rostro está serio, inexpresivo. Yo me quedo de pie observándola, es hermosa y me gusta, el mesonero se acerca y me pregunta si quiero algo más mientras recoge las tasas y limpia la mesa.Yo le respondo.
—No, ya terminé, vendré para almorzar.
Su voz me hace estremecer cuando la escucho nombrar mi nombre.
—Señor Axel Marriott, este es mi número de teléfono, si puede, nos reunimos mañana, debo irme.
Me dejó sin palabras, hace un minuto me rechazó y ahora me da su número de teléfono.
Le recibo el papel, la veo que está muy alterada.
—¿Te sientes bien?, ¿Ocurre algo?.
—Si, es que se me hizo tarde, disculpe.
—Puedo llevarte a tu destino.
—No, no se preocupe, hasta luego.
Salió muy rápido de ahí, me quedé un poco sorprendido, pero creo que está belleza no es la niña tierna que observé estos días, es más bien una gatita muy arisca, pero nada que este empresario no pueda domar.
Fede llegó al restaurante y se quedó mirando con una sonrisa burlona.
—Ya vienes tú a darme un sermón— le digo en forma de juego.
—Parece que las cosas no salieron como las habías planeado.
—La verdad no, pero al final conseguí esto— le muestro el papel con el número de teléfono.
—Por lo menos avanzamos en eso y¿ cuál es su nombre?
—No me lo dijo.
Federico no aguantó y se carcajeó, nunca me había pasado esto, siempre las mujeres se doblegan ante mi, pero la pelinegra es rebelde.
Mi día fue genial, trabajé con mucho gusto, el simple hecho de recordar a mi rebelde me alegraba el día. Por la noche ya acostado en mi cama y con el papel en la mano, tratando de decidirme si la llamo o no, decido hacerlo, pero entra al buzón de voz, así que cuelgo y decido dormir, mañana temprano la llamaré.